sábado, 23 de abril de 2011

Frutas de jardines ajenos

He ido al jardín y he recogido estas frutas de distintos árboles, frutas tan nutritivas. ¡Pruébalas, hermano mío!



Libre para besar sin saber por qué
esta boca y no otra.
Josefina Plá

La poesía es un sistema luminoso de señales.
León Felipe

Y todo, como el diamante,
antes que luz es carbón.
José Martí

Pelando la palabra verdad, llenó mis manos
y al llegar a mi boca, no existía.
Josefina Plá

La tarde es ya un óxido objeto
abandonada por los rincones.
Xuan Bello

Ven, dijo mi alma.
Escribamos versos para mi cuerpo (pues somos uno).
Walt Whitman

Sin el amor de la propia persona es también imposible el amor del prójimo.
Hermann Hesse

Las buenas acciones son malas acciones sublimadas; las malas acciones son buenas acciones realizadas groseras, estúpidamente.
Nietzsche

Entre las religiones y la verdadera ciencia no existe parentesco, ni amistad, ni enemistad, viven en planetas diferentes.
Nietzsche

Todos los grandes hombres son grandes trabajadores, infatigables, no solamente en inventar, sino también en rechazar, en pasar por la criba, en modificar, en arreglar.
Nietzsche

El genio no hace al principio más que aprender a colocar piedras, luego a construir, a buscar materiales y a trabajar en darles forma.
Nietzsche

Perdona a un muerto.
No hieras un cadáver.
¿Qué valentía hay en matar a un muerto?
Sófocles

Es por el dolor que los corazones se inclinar a amarse.
Goethe

¡Oh, qué felicidad ser amado!
¡Oh, dioses, al amar me siento feliz!
Goethe

En los tiempos heroicos, en que dioses y diosas amaban,
el deseo seguía a la mirada y el goce seguía al deseo.
Goethe

¿El que está privado de la luz puede, en efecto, sufrir, después de la muerte, la lamentable esclavitud?
Sófocles

El amor es un tenue fuego fatuo
que un instante parpadea en la noche.
José Luis García Martín

Pues dos enamorado son una multitud.
Goethe

Ya sé que estamos siempre solos,
que dios es un invento
de hombres asustados como niños
que temen dormir solos
por toda la negra eternidad.
José Luis García Martín

La sabiduría es hija la experiencia.
Leonardo da Vinci

El hombre feliz jamás fantasea y sí lo hace el insatisfecho.
Freud

El poeta nos pone en situación de gozar, sin avergonzarnos ni hacernos reproches alguno, de nuestras propias fantasías.
Freud

La mudez es, en los sueños una representación usual de la muerte.
Freud

Analizando los propios sueños se llega a ser analítico.
Freud

Ni siquiera soy polvo.
Borges

El dinero es algo tan inferior al espíritu caballeresco, que casi no merece la pena ocuparse de él
Fiódor Dostoyevski

La experiencia proviene de la memoria.
Aristóteles

No escuches la voz del árbol que conoce tu vida pasada.
Guarayu de Bolivia

Desnuda eres tan simple como una de tus manos.
Neruda

Y me parece tan ridículo decir que un hombre que se suicida es cobarde; como absurdo sería dar el mismo nombre al que se muere de una fiebre maligna.
Goethe

Está permitido castigar con azotes a los perezosos.
T. Moro

Eran las noches incurables y la calentura.
Gil de Biedma

Se empieza a pedir prestado y se acaba mendigando.
Heminguay

Mi reloj despertador es la edad.
Heminguay

Nada me gusta más que asomarme al mundo
desde unos ojos distintos de los míos.
José Luis García Martín

La mar: lo llamo como a una mujer
y la luna le afecta igual que a la mujeres.
Heminguay

Es mejor que la suerte te sorprenda cuando estás preparado.
Heminguay

Todo aquello que el poema quiere decir debe ser ocultado.
Eduardo Chirinos

El dolor es la materia de la que están hechos los poemas.
Eduardo Chirinos

Sea cual fuere la felicidad que puedan disfrutar, la obtienen en sus horas de ocio.
Bertrand Russell

El hombre moderno piensa que todo debería hacerse por alguna razón determinada.
Bertrand Russell

Pensamos demasiado en la producción
y demasiado poco en el consumo.
Son dos aspectos de una misma transacción.
Bertrand Russell

Sin la clase ociosa, la humanidad
nunca hubiese salido de la barbarie.
Bertrand Russell

Todas las ciudades tienen un río que las atraviesan en sueño.
Martín López-Vega

Un pájaro muerto no significa la muerte del vuelo.
Martín López-Vega

La cultura proporciona al hombre formas
de poder menos dañinos y medios
más dignos de hacerse admirar.
Bertrand Russell

Si existiera el infierno, sus llamas
calentarían directamente el culo del papa mientras caga.
Martín López-Vega

No hay caminos por lo que huir de Roma.
Martín López -Vega

Mala vasija el cuerpo. Recipiente
de eterna insaciedad y deterioro.
Emilio Pacheco

Un día desperté y ya estaba muerto.
J. L. Piquero


Cuando pronuncio la palabra futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado.
Wislawa Swymborska

De desnuda que está brilla la estrella.
Rubén Darío

Aunque soy el primero en sostener
que el poema es ficción, un artificio
para decir las cosas bellamente.
J. L. Piquero

Vivir es lo que hacemos
pero en cambio la muerte
solamente nos pasa.
Jesús Tejada

En literatura, como en cualquier otra actividad,
todo lo que no es necesario estorba.
José Luis García Martín

El mundo es más sencillo
cuando lo complicamos de verdad.
Luis García Montero

Era como ordenar a un árbol que no se balanceara con el viento.
Joseph Conrad

…y las estrellas nacen, y mueren, y salen de nuevo,
creó al hombre,
y el hombre nace, y muere, y ya no sale de nuevo.
Dinkas (África)

La Fama, el más veloz de todos los males.
Virgilio

Es muy difícil hacer política sin deshacer la patria, sin deshacer la humanidad,
que es la patria de los hombres.
Rafael Barret

El que trabaja no es extranjero en ningún sitio.
Rafael Barret

Yo quiero que dejes de seguir a tu madre,
pues tienes edad ya de seguir a tu esposa.
Horacio

El arrabal es el reflejo de nuestro tedio.
Borges

¡Aparta, negra Muerte, en seguida, tus manos codiciosas!
¡Aparta, oscura Muerte, te lo ruego! No tengo aquí una madre
que reúna en su triste regazó mis quemados huesos,
ni una hermana que derrame sobre la ceniza olores Asirios
y llore, sueltos ante la tumba sus cabellos.
Tíbulo

El poeta es carne encendida nada más.
Y la poesía, una llama sin treguas.
León Felipe

Con la descripción de las nubes
debería darme mucha prisa,
después de una milésima de segundo
dejan de ser esas y empiezan a ser otras.
Wislawa Swymborska

Ahora soy yo quien tiene que descubrir salidas y horizontes,
y Dios no puede hacer más que esperar… ¡que esperarme!
León Felipe

Es hermoso pensar que podemos ser útiles socialmente,
aún después de muertos: haciendo crecer las plantas.
A. Huxley

Vamos de tumbo en tumba.
León Felipe

El infierno no es un fin, es un medio…
(Nos salvamos por el fuego)
León Felipe

El mundo confía más en lo que ve que en lo que escucha.
Los hombres de estado tienen que sonreír.
Wislawa Swymborska

En realidad es un porvenir lo que el sueño nos muestra, más no el porvenir real, sino el que nosotros deseamos.
Freud

Si el amor, como todo, es cuestión de palabras,
acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.
Luis García Montero

En la prosa puede haber de todo, hasta poesía,
en la poesía tiene que haber sólo poesía.
Wislawa Swymborska

De cien quilo es el corazón de la orca
pero no le pesa.
Wislawa Swymborska

Que la cuna del hombre la mecen los cuentos.
León Felipe

A cada alma dolorida
le gusta contar sus penas.
José Hernández

Mas no debe aflojar uno
mientras hay sangre en las venas.
José Hernández

Dios formó lindas las flores
delicadas como son;
les dio toda perfección
y cuanto El era capaz;
pero al hombre le dio más
cuando le dio el corazón.
José Hernández

Pues el pájaro cantor
jamás se para a cantar
en árbol que no da flor.
José Hernández

Déjenme tomar un trago,
estas son otras cuarenta,
mi garganta esta sedienta
y de esto no me abochorno
pues el viejo como el horno
por la boca se calienta.
José Hernández

Siempre ha sido el amor
la medida del dolor.
Gabriel y Galán

Un poema es esto:
un cargado ejercicio
de soledad.
Marcos Tramón

¿Cómo el genio en distintos cuerpos nace?
Cernuda

¿Debe engañarse al pueblo?
Desde luego que no.
Mas si le echas mentiras
mientras más gordas fueren,
resultarán mejor.
Goethe

Lo que en la tierra se pena
en el cielo se desquita.
Oscar Ferreiro

Por nuestro imperfecto vivir se apoderarán de nosotros nuestras enfermedades.
Médicos guaraníes

La lamentación constituye también un hábito indiferente que nace solo de un deber de cortesía.
Carlos Zubizarreta

…el que se queda tiene más vida; el que se va
más camino.
Claudiano

viernes, 25 de marzo de 2011

El alfabeto de los pájaros

Nuria Barrios
El alfabeto de los pájaros
Editorial Seix Barral, Barcelona, 2011.


La protagonista de El Alfabeto de los pájaros es Nix, una niña china de seis años de edad. La autora da ritmo y sabor onomatopéyico a su relato, haciéndolo a la vez real y fantástico. Nix vive de la imaginación de su madre, quien le inventa cuentos para calmar sus dudas. ¿De dónde viene ella y por qué es diferente a su madre? ¿Por qué ella es una golondrina y su madre una cigüeña? Esas y otras preguntas son las que vienen atormentando a la niña, como inquietarían también cualquier otro niño abandonado.
Ya el título da una vaga idea de lo que es la vida de Nix, una pajarita cucú (los cucús acostumbran poner sus huevos en nidos ajenos y crecen con padres que no son los suyos).
Nix, curiosa por saber de dónde viene, se convierte en la primera niña --acompañada de un cucú guía-- que vuelve a la barriga de la madre, donde empieza su aventura, donde empieza el olvido, donde habita lo cálido, donde se está tan bien, tan protegido y el frío no existe.
Nix es una niña muy valiente: ha sobrevivido al abandono, al orfanato, al viaje con dos desconocidos hacia lo desconocido. Sobrevivió a la desaparición de su primera lengua, al extrañamiento, a la realidad de ser diferente. Había sobrevivido a todas las barreras para llegar a darse cuenta que la familia te es dada siempre. Que puede ser aquella que te adopta y también aquella en la que naces. Los niños no pueden elegir la familia, pero el amor sí es una elección.
Un relato hermoso, lleno de imaginación. Donde los caracteres son dibujos, donde se puede percibir el lenguaje sublime de un poema camuflado. También nos enseña “que hay cosas que no son posibles. Y que las cosas imposibles no son siempre las más importantes. Y las cosas más importantes no son siempre imposible”.
Y por último, una idea que me parece especialmente acertada: “Lo primero que el hombre escucha, mucho antes de nacer, fueron latidos. No los de su pequeño corazón, sino los del corazón de la madre”. El sonido que entibia aquel mundo primero. Y aquel sonido fue nuestro inicio puro, luego vino el olvido.

Cristian David López.

El Jugador

Fedor Dostoievski
El Jugador
Prólogo de Carlos Pujol
Traducción del ruso por José Laín Entralgo
Salvat Editores, S.A. con la colaboración de Alianza Editorial S.A. – Madrid 1969


Cuando Dostoievski con 46 años de edad, se encontraba en una economía desesperada, porque tenía que hacerse cargo de la esposa y cinco hijos de su hermano fallecido Mijaíl y responder por las deudas que este dejó.
Solo podría resolver tal situación con contrato editorial y eso le obligó terminar en poco más de un año dos obras. Por las mañanas escribía Crimen y Castigo y por las tardes iba concibiendo El Jugador. Esta última, escrita en un tiempo record de tres semanas, se llamaba primitivamente Ruletemburgo, pero se publicó con el título de El Jugador.

El relato, escrito en primera persona, habla especialmente del mundo del dinero, y Dostoievski dibuja basándose en su propia adicción a los Casinos – se trata de una novela casi autobiográfica.

La historia tiene como protagonista a Alexei Ivánovich, pobre pero culto. Tutor de los niños de la casa de un viejo general, quien también es jugador de las ruletas. El general que solo piensa en el dinero vive esperando la herencia que dejaría con su muerte la Abuela, su madre.

El general viudo, está enamorado de una joven francesa Mademoiselle Blanche, una mujer bonita, ambiciosa e inteligente y llena de futuro, que arrastraría a cualquier hombre a la ruina con tal de saciar sus caprichos. También ella, atraída por el juego, vivirá las mismas victorias y penurias.

Todos en la familia, a excepción de Alexei, esperaban, deseaban la muerte de la Abuela, quien para colmo aparece en la ciudad bien viva y severa. Diciendo que sabe todo y que todo el mundo desea su muerte, y de vez en cuando recuerda al general que no le iba a dar nada. También la abuela, empujada por la curiosidad, se mete a las ruletas y pierde todo el dinero que llevaba encima, atormentado de esta forma el corazón de los herederos y a quienes de esto esperan tajada. Especialmente, De Grillet quien realmente no era lo que parecía y a quien el general debía dinero.

El general, desesperado por su economía, despide al tutor de sus hijos, sabe que no tiene salida porque su madre no acaba de morir y pierde todo lo que prestó a De Grillet, quien desaparece.

Alexei Ivánovich, vicioso del Juego un día decide entrar al Casino y se gana una fortuna experimentando las mejores sensaciones y lleva todo su dinero y ofrece a Polina quien vive deprimida por las deudas de la familia le arroja en su cara el dinero que le ofrece. En cambio Alexei confundido y tentado por la dulzura de Mademoiselle Blanche viaja a Paris y en diez días disuelve toda su ganancia cumpliendo al pie de la letra los caprichos de esa bonita mujer y que al final tampoco se llamaba Madeimoselle Blanche.

El general vuelve tras ella a Paris y ésta, soñando con mezclarse con la gente de alto nivel se casa con él pensado también en la herencia que les dejaría la Abuela, ilusionada con ser la futura generala.

Y Alexei se queda de lado pero sin remordimientos, porque como todo lo que fácil viene, fácil también se va. Así es el mundo del jugador quien constantemente pasa de rosa a negro pero al final vive en la oscuridad. El protagonista regresa a Homburg con lo poco que le queda. Enseguida volvió a las ruletas y para colmo le meten en la cárcel por las deudas que tenia, y un descocido le pagó su libertad.

Al final de la historia vacio el espíritu aunque no se dé cuenta de ello un amigo ingles, Asley le hace reflexionar de que no es el dinero el que lo atrae sino el propio juego, el gripo del croupier afirmando su acierto, ese cinco minutos de juntar fortunas y ese momento de olvidar de sus desgracias momentáneas pero que siempre al final en cinco minutos los volvía a perder todo. El juego lo insensibiliza le deja en una ciénaga, y aunque no se dé cuenta de que esa no-vida lo ha anquilosado, le ha hecho renunciar a la vida, a los libros, a los intereses sociales, a los deberes del ciudadano, a sus amigos, ha renunciado hasta a sus propios recuerdos al punto de volverle un ciego que no ve al amor que tiembla en su frente.

Después de escribir esta novela Dostoievski recae en este infierno del juego.

En fin, la frase que rescato de la boca de Alexei Ivánovich a quien doy voz es: “El dinero es algo tan inferior al espíritu caballeresco, que casi no merece la pena ocuparse de él” Tal vez tenga razón, pero al final todos caemos.


Fedor Dostoievski

martes, 11 de enero de 2011

– Te quiero preguntar otra cosa, Cristóbal...
– Mejor que duermas –le contestó él.
– No tengo sueño.
– Mañana nos espera lo mas duro.
– Tal vez la muerte –dijo ella con acento apacible, casi feliz, no preguntando, sino casi segura.
– Tal vez.
Dormiré entonces. El sueño será largo... no había tristeza en su voz, ningún énfasis, ninguna amargura. Sus palabras eran festivas. No hay tristeza en el guaraní; las palabras salen recién inventadas, sin tiempo de envejecer. Para decir el sueño será largo..., dijo: ho'ata che'ari keraná pukú..., sugiriendo un sueño o pata suelta, lleno de infinita molicie, de imágenes alegres, con una mosca haciéndole cosquillas en la nariz.

Hijo de hombre
Augusto Roa Bastos

Fotos del Día de la Presentación del Poemario "Poemas del Exilio"

Las fotos fueron sacadas por  María Jesús Florez.


De izquierda a derecha, Rodrigo Olay, Cristian David López y José Ángel Gayol

De izquierda a derecha, Estela Sanabria, Lina Cardozo, Raúl y Antonio

Ana Vega y Victor
José Angel Gayol
Damian muy atento
Ilsa
Rodrigo Olay
Antonio
Adriana
Vicente García
Miki López
El mejor plano de Rodrigo

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Nunca dejes de creer que eres importante


Nunca te dejes vencer por la tristeza, nunca dejes de creer que eres importante. Por más que el mundo te dé la espalda y te oculte sus bendiciones los fines de semana, pues el mundo es así, a veces te saluda con risa otras veces con rostro de pena, lo importante es que sigas cultivando tus sueños positivamente, recuerda que cada amanecer es una oportunidad que aprovechar, de mejorar de superarse, de hacer cosas que te guste y no te guste, claro, las cosas que nos hacen crecer mayormente no nos gusta, como trabajar o comer verduras, leer o estudiar, pero recuerda que esas cosas son las escaleras que nos ayudan a subir por la montaña de la vida.
Observa al sol, él siempre brilla aunque a veces la tierra le esconde la cara, pero sigue ahí tenazmente. Nunca dejes de creer que puedes hacer algo, aunque a veces tengas las manos vacías, no te rindas y has algo de la nada pues la falta de algo despierta a alguien en ti que es el genio -¡lo decía Henrry Ford y  hoy te lo digo yo Cristian!- como una luz que nace de la nada, conecta tus pensamientos con la realidad, comparte tus ideas con gentes que puedan darte su apoyo. Además es una forma de conocerse así mismo.
Nunca dejes de creer que eres importante, tú me haces feliz, con el solo hecho
de saber que existes y más aún estas a mi lado. Tú me salvas la vida cada minuto  que compartes conmigo. Nunca dejes de creer que puedes, Dios te diría eso. Nunca dejes de creer en Dios que te da el logos para salir adelante, úsala para cultivar tu vida llena de buenas enseñanzas, para una familia unida, los mejores individuos hacen al mejor país, mejora para bien y tal vez mejore tambien el mundo ¡Nunca dejes  creer que eres importante! Siempre hay alguien que piensa en ti.

C.D.

martes, 28 de diciembre de 2010

Mimador de Cuerdas


Antonio Vega
No pudo ser el azul que amó
ni la chica de ayer que conquistó
lo que le hacía desbordar,
temblar
sino tú;
poesía estelar.

Se dejó llevar
 hasta ser esencia de su voz
que entraba por su alma.
Pero el humo estaba también buscándolo.
No hizo caso de él
pero al final pudo
con su siete vidas.
Siguió cantando
igual que jilguero
acariciando pelos vivió
mimador de cuerdas se lo llamó.

C.D.

UN HOMBRE CON SUERTE

Un don contagioso



De izquierda a derecha, Rodrigo Olay, Cristian David López y José Ángel Gayol.
Foto: lnes.es
 

            La de Cristian David López (Lambaré, Paraguay, 1987) es la historia de un joven con suerte, la de quien tiene suerte porque cree tenerla y sabe que no hay fortuna mayor que pensarse afortunado. Cristian David López, que quiere fundar en su poblado natal una biblioteca de miles de libros, pero tras haberlos leído todos, es a su vez el protagonista de un libro maravilloso: su propia vida. Pocas veces será más cierto aquello que Galdós escribiera en Fortunata y Jacinta y que Andrés Trapiello eligiera como lema de su Salón de pasos perdidos: “todo hombre lleva consigo su novela”. La novela de Cristian es un descubrimiento y muchos viajes por los mares y las páginas, viajes que ha emprendido ligero de equipaje pero siempre bien acompañado porque nunca ha faltado un libro en su maleta.
            Cristian David López nació en un remoto rincón del Paraguay. A los cuatro años pasó a educarse en una comunidad religiosa, “Pueblo de dios”, que pretende continuar las formas de vida del cristianismo primitivo. Allí, dedicando las horas libres de estudio al trabajo de la tierra, a la oración en común, y serenamente apartado de la civilización y del “mundanal ruïdo”, hizo valer Cristian, como ni el propio Fray Luis se hubiera imaginado, aquellos versos del salmantino que fueron escritos paradójicamente, según la leyenda, en la pared de la celda en que pasara cinco largos años: “Dichoso el humilde estado / del sabio que se retira / de aqueste mundo malvado / y con pobres mesa y casa / en el campo deleitoso / con sólo Dios se compasa”. Pero en aquel lugar, sin embargo, no había apenas libros. Y Cristian intentó fundar una biblioteca. Escribió una petición, recogió firmas, y después emprendió un trabajoso viaje hasta la capital, donde solicitó ayuda allá donde creyó que pudieran dársela. Nadie respondió. Pero un año más tarde, una noche de terrible tormenta en la que su poblado se hallaba anegado por aguas oscuras, sonó milagrosamente el móvil. La embajada de los Estados Unidos donaba a Cristian y sus compañeros libros por valor de tres mil dólares. Y así llegaron al poblado nuevos inquilinos que muy rápido empezó a tratar Cristian como a miembros de su propia familia: Poe, Withman, Shakespeare, Twain y un largo y mágico etcétera. Cuando acabó el bachillerato, empezó Contabilidad, pero hubo de abandonar sus estudios universitarios. Emigró entonces a Buenas Aires, donde vivió un año, y quedó maravillado por las fabulosas librerías de Corrientes. Vino después, pero eso ya lo sabemos, a España.
            Desde siempre ha admirado Cristian a los escritores, y desde siempre ha querido él convertirse en uno de ellos. Y aquí está el fruto, la prueba. En cuanto estuvo en su mano, hizo cuanto fue posible para publicar un libro; él, que los ama más que nadie y que los ha leído todos, que ignora la palabra aburrimiento, que salta de Goethe a Celaya, de Mann a Neruda, de Conan Doyle a Lorca, y así sin parar; él, que quiere seguir fundando bibliotecas, que abrirá dentro de poco en su poblado la que él mismo ha bautizado como “La casa de las palabras” en su poblado; él, que cree más que nadie que las librerías son sucursales del paraíso.
Poemas del exilio es el hijo deseado de una pasión, de un enamoramiento feliz e impetuoso. Aunque Cristian sabe, porque también lo ha leído, que, como apuntaba Valente, la condición del poeta es el exilio y que solo desde el extrañamiento y desde la lejanía podemos observar la realidad, nada más ajeno a la acritud o la oscuridad que Poemas del exilio. El libro es una fiesta, una apuesta decidida por la luz, una afirmación del optimismo y la bondad. Mucho nos pueden enseñar estos jóvenes versos joviales. En uno de los poemas, a una lombriz la alegra pensar que el sol exista aunque ella no pueda verlo; en otro, un hombre que debe levantarse para trabajar cuando aún es de noche se felicita, en un verso que sabe al mejor Miguel Hernández, porque puede “madrugar los caminos del labriego”, porque le es dado ver amanecer; en otro más, dedica a las manos de su madre, esas capaces de “coser sueños”, un emocionante y emocionado recuerdo. Y es que ha aprendido Cristian David López la lección de la Premio Nobel Wislawa Szymborska, autora de una poesía de engañosa sencillez, limpia, acogedora, en que late la profunda decisión de la felicidad. Pueden entonces relacionarse estos Poemas del exilio con una cierta tendencia de la poesía española contemporánea, abanderada por los poetas del grupo Númenor, Miguel d´Ors a la cabeza, cuyos más descollantes miembros, autores jóvenes de gran interés y valía, serían Enrique y Jaime García Máiquez, Jesús Beades, Rocío Arana o Alejandro Martín Navarro. Apuestan estos autores por una poesía de elaborada y delicada factura fundada en un aquilatado conocimiento de la tradición, por una poesía inteligible, acogedora, que aborde los temas de siempre con frescura y sabiduría y que se imbuye de una dulce religiosidad, de una afirmación luminosa de la fe y de fe en el mundo, la misma fe que encontramos en estos Poemas del exilio.
El gran lector que es Cristian sabe como ninguno que los poemas más nuestros los han escrito siempre otros poetas. Quiero traer aquí unos versos de uno de los autores que acabo de citar, Enrique García Máiquez, incluidos en su último libro, Con el tiempo, porque creo que dan la medida exacta y el tono del libro de Cristian, de su capacidad para cobijarnos de la tormenta y devolvernos a la vida reconfortados y alegres por querer y saber ver la luz incluso entre sombras:

La higuera estéril

Aquella higuera que por no dar frutos
maldijo Jesucristo
sin pararse a esperar, sacrificándola
a una enseñanza dura para todos,
dio la leña más seca: las mejores
fogatas del invierno se encendieron
con sus resecos troncos y a su arrimo
se juntaron extraños, se bebía,
se inflamaba el amor de los esposos,
y los niños (ceñidos por su luz
con una túnica que Salomón
en todo su esplendor jamás vistiera)
reían sin motivo. Alguna viga
también salió de aquella higuera inútil
y sostuvo una casa. Y hecha barco
hubo una tabla que llegó hasta Tarsis
empapada de sal y de aventura.
Aquella higuera pobre, sólo sombra
y polvo, recibió una maldición
y en ese mismo instante fue bendita.
Cuántos frutos la higuera. Siempre es tiempo.

Sin embargo, también hay hueco en Poemas del exilio para la nostalgia, para los versos que se ocupan de la sinrazón cotidiana, del paso incómodo del tiempo, del amor amargo a veces pese a las “lentas caricias”, de lo difícil que es partir de casa sin saber, igual que Ulises, si algún día habrá un regreso (Paraguay y la lengua perdida, el guaraní, se recuerdan encendidamente en estos Poemas del exilio). Pero siempre encuentra espacio Cristian, sabiamente, para recordarnos, como él dice, que “la hormiga / sube la montaña silenciosa / tras una miga / de esperanza”.
Y es que Cristian cree con Borges, también por haberlo leído, que la belleza es común y nos rodea, aunque eso no la hace ni mucho menos vulgar. La belleza nos tiene sitiados silenciosamente, tanto que lo olvidamos y la olvidamos, pero ahí está Cristian para recordarnos con su voz cálida y “sencilla como mayo amarillo” cuántos motivos tenemos para la dicha. Además, porque él las quiere más que a nada, las musas quieren a Cristian, y así está él siempre con un nuevo poema en la recámara, con renovadas e inacabables ganas de decir y cantar, y leer y escuchar y compartir lecturas. Porque Cristian, él mismo, es un don contagioso. Tiene la vehemente capacidad de mirar todo con ojos asombrados y además, o quizá por ello, resulta infatigable. Construirá tantas bibliotecas como quiera y llevará su alegría tan lejos como se proponga.
De momento, su recién inaugurada biblioteca personal y toda su alegría están ya en este libro, “dorado como un rayo de sol”.                   
                             
Rodrigo Olay
Diciembre, 2010

sábado, 25 de diciembre de 2010

EL MENSAJE DEL PRESIDENTE PARAGUAYO FERNANDO LUGO

Se acerca la hora de los tiempos de la cristiandad.
En la próspera residencia o en la más humilde capuera campesina el olor a la flor de coco dialoga con nuestros sentidos y nos recuerda, desde la simpleza más rotunda, que este niño que está naciendo promoverá el amor como el más sublime gesto de aproximación a Dios y a nuestros hermanos.
Fuera cual fuera la fe que profesamos es imposible no sensibilizarse con estas navidades que aún cuando aparezcan muy revestidas de mercantilismo en algunos casos, tiene bajo ese superficial barniz, el eco profundo, substancial y trascendente de la humanidad, la solidaridad y la esperanza, que se transmite para todos los tiempos - miren que detalle - no desde el trono poderoso de un reinado incólume o desde el despacho influyente de una superpotencia, sino desde la cuna más humilde, del establo más pobre, de la aldea más pequeña...
Mi mensaje este año, tiene que ver con la vida. Con que sepamos compartir como mandatarios o como mandantes, como empresarios o como agricultores, como policías o como estudiantes, como hermanos y hermanas, que el valor de la vida no es solamente NUESTRA VIDA sino aquella que vive en la existencia del otro".
El día que pudiéramos desentrañar el mensaje de esa miradita linda que nos observa en los niños en condición de calle, el día que aprendiéramos a leer el destino de las manos callosas del campesino sin tierra, el día en que podamos apropiarnos del mensaje de nuestros luchadores y poetas; ese día empezaremos a construir la sociedad más justa que ya no puede esperar.
Sueño con un pan grande que alcance a todos los Paraguayos y Paraguayas, un pan que tenga la medida de todos los sueños, un pan que ya no deje a nadie...sin pan.
Es lento el camino, pero aún los pesimistas saben que estamos avanzando en las condiciones sociales y económicas que permitan mejores navidades. Todavía nos falta agregar a la navidad de una gran macroeconomía, el año nuevo de la Justicia Social... lo vamos a lograr.
Y gracias a Dios por la salud del más humilde de sus hijos, Fernando, que su misericordia siga reparando al que sufre la ausencia de salud y el agobio del dolor...
Hermanos y hermanas... la alegría es un derecho humano. Vamos unirnos a Jesucito que nace y dibujemos esa sonrisa grande que nos merecemos todos ...
¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!!

jueves, 23 de diciembre de 2010

martes, 21 de diciembre de 2010

El Perroladrón

Llegaron a Asturias hace un año aproximadamente. Vinieron desde Paraguay  para trabajar. Entraron ilegalmente, como tantos otros y permanecieron luchando, comiendo de los pocos que ganaban. Eran Luis y María. Alquilaron para vivir una habitación en uno de esos edificios antiguos al fondo de la calle Argañosa, y tenían una sola ventana que  daba al patio que olía a humedad podrida, donde tampoco entraba el sol. Y a María esa vida le entristecía porque por las mañanas se acostumbraba abrir las ventanas para ver la luz solar y ventilar su hogar, pero ese lugar no tenía nada de hogar. Luis se iba a las cinco y llegaba a casa a las diez de la noche en pedacitos, destrozado por su trabajo. Le pagaban veinte euros al día por hacer de ayudante de cocinero en uno de los restaurantes del centro.
Un día la dueña de la casa les pidió la llave del cuarto, porque vendría un técnico a conectar el cable de la televisión, cuya caja estaba justamente donde dormían ellos.
Luis tenía sus ahorros guardados en uno de los cajones del ropero, a la cual no quería que se acercara nadie sin su supervisión. Miraba celosamente aquel cajón.
Desconfiaba de todos los que vivía en la casa, por eso sacó esa misma noche el sobre del cajón donde estaba el dinero, pensaba llevarlo y tenerlo con él todo el día, hasta que le devolvieran las llaves de la habitación. Y así lo hizo.
Por la mañana temprano, cuando se le levantó, lo primero que hizo fue guardar el dinero en la mochila donde llevaba las ropas de su trabajo. Pero cosas del destino y de la mala suerte. Justo ese día -- ¡porque no pudo ser otro día! -- a un hombre se le ocurra salir a robar y  justo se le ocurra hacerlo  a Luis. Es como si el ladrón fuera como un perro que huele la comida que hay en un bolso. Y en verdad ese malviviente sabía cuándo una persona llevaba dinero encima, miraba uno a uno a las personas que se cruzaba en el metro, en las calles, en las puertas de los bancos y de los supermercados, los estudiaba minuciosamente observando sus actitudes. Este ladrón casi nunca se equivocaba de víctimas, siempre sabía a quién atacar, lo intuía; pues llevaba un don malvado regalo del mismo Satanás. Y ese día a Luis que caminaba cabizbajo y mirando de reojo a su alrededor, le pilló.
El ladrón le siguió por todo el camino que conducía a su trabajo y en un rincón casi desierto de la ciudad apresuró sus pasos y se acercó a Luis acorralándole en una calle y apuntándolo con una pistola. Los ojos del ladrón brillaban como un diamante negro, ni siquiera parpadeaban, tal vez porque estaba poseído. Luis se quedó helado, solo su corazón sentía que era como una mosca atrapada en una bolsa queriendo escapar, pensaba:  “Podría haber hecho mejor, podría haberlo dejado en el cajón, por primera vez en mi vida esta mochila desgastada me interesa, en ella están mis meses  de lucha, en este país que no es mi país”.
     ¡Maldita sea! –se quejó.
Le sudaba el cuerpo y el alma, mientras el ladrón le tiraba del bolso,  gruñendo como  un perro, queriendo arrancárselo.
-- ¡Suelta el puto bolso! – gritaba el ladrón.
Luis meditaba, no lo quería soltar.
-- ¡Dentro está mi ahorro!
De pronto se oyó un trueno; un disparo y las palomas que comían alrededor volaron dispersándose en el aire. Luis había soltado el bolso y en un instante empezó a ver pequeñas estrellas que bailaban a su alrededor.
-- Podría haber hecho mejor, podría haberlo dejado en el cajón –pensó.
Un silencio se posó en la calle, y unos perros rodearon el cuerpo lamiendo su sangre.
El ladrón-perro huyó en los callejones oscuros de la ciudad, desapareció con las palomas. Y el técnico que iba a venir ese día a instalar el cable, nunca vino. María que estaba en su trabajo tuvo un presentimiento, quedó pensativa un rato mirando la ventana, suspiró finalmente, y volvió a recoger la plancha.

La inmortalidad del rostro reflejado de J. L. Garcia Martin
Foto: Maria Jesus Florez


La voz de Raúl

El viejo Raúl estaba postrado en una silla bajo la sombra de un naranjo. Un perro a su lado rascándose las pulgas. Todos conocen al viejo en el pueblo. Que fue aquel niño que no callaba, que aturdía, que hartaba a los maestros y que un día a los seis años entró en un orfanato y por cosas desconocidas salió sin habla.

Algunos decían que se había mordido la lengua entre otras historias. Pero a ciencia cierta nadie sabe qué le pasó. Mas, él no lo puede contar, no puede hablar, no aprendió a escribir y no lo puede olvidar. Lo lleva dentro, muy dentro como un terrible secreto.

Nadie sabe que una noche en aquel orfanato que hoy en día está cerrado por la policía por casos sin resolver. En una habitación donde dormían unos niños entre ellos Raúl, casi cada noche como castigo por hablar o por haber dormido en clase, por peleas y otras tonterías el tutor del orfanato, le hacía dormir en el suelo. No pasaba una semana que no durmiera en el suelo como castigo. Lo que sí era un niño terrible.

Pero una noche justo cuando estaba en régimen de castigo, ya de madrugada, mientras todos dormían escuchó un golpe en el suelo (que era de madera) que lo despertó. Alguien o algo golpeaba el suelo. Al escucharlo se estremeció y el cuerpo le sudó. Y el golpe seguía y seguía y nadie en la habitación se movía, nadie más que él escuchaba aquel ruido y aunque pensaba que era un sueño, no lo era. Más bien alguien andaba ahí, queriendo molestarle, gastarle alguna broma o algo parecido ¿pero quién? Si la habitación aquella estaba cerrada por dentro. Mas ya no pudo y asomó la cabeza por debajo de la sábana y vio que bajo la cama había una silla plegada. Fue eso lo que se movía. ¿Pero cómo, quien? –se preguntó –pero también había un abismo; un abismo oscuro bajo la cama. Y vio de repente entre la oscuridad que había allí un gato negro muy negro y con una pata movía la silla, más no tenía uñas, tenía unos dedos flexibles y alargados como los de los monos y unos ojos grandes y rojos que como sangres parpadeaban lentamente. El pobre Raúl tembló, el gato rugió como una bestia hambrienta y un gran susto paralizó al pobre Raúl. Y no pudo gritar porque con aquel gran susto Raúl se había tragado su propia lengua. El gato desapareció en la oscuridad, se escabulló en el abismo robando la voz de Raúl.

Esa es la verdadera historia que él no puede contarnos.




Yo, con el maestro José Luis Garcia Martín.
Foto de: Maria Jesus Florez
  

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Mensajes


Hoy recibí tu mensaje  desde España, decía en letras nebulosas y defectuosas: “Te estraño musho” y sentí un cosquilleo en mi entraña, en la garganta y también en las manos, no es un pronóstico económico sino más bien añoranzas de las caricias. Me da ternura leer tus palabras con faltas de ortografía aunque sé que lo haces a propósito para hacerme reír tal vez, porque sabes también que no soy de corregir, hay algunos errores que me gustan de ti, como el día en que te conocí por ejemplo, un error como cuando se hace un tatuaje, no por si uno se arrepiente sino porque es difícil de borrar.
Tan lejos estás mi sol, y ahora ya tienes que brillar en otros horizontes, a cinco minutos luz, tal vez, o más.
Cada día, mi mente te trae y puedo verte reír por ahí con tus blancos dientes, recuerdo que siempre te decía que serías perfecta para una campaña publicitaria de alguna crema dentífrica internacional y cuando te decía eso te volvías a reír. ¡Vaya bombazo! 
“También te extraño y te amo a pesar de todo” Contesté en el móvil que tenía tu foto como fondo de pantalla; era imposible no pensar en ti. Hasta hubo días que cambiaba de fondo, porque quería alejarte de mis pensamientos, pero esa foto vuelve a aparecer en la pantalla como un fantasma obsesivo, creo también que el móvil tendrá algún virus o algo parecido, pienso, o será un alcahuete electrónico programado para ese fin, como que hoy en día la tecnología, ya sabes…está como loca.
Hoy amanece el día, parece igual que ayer, pero a pesar de todo sin vos me estoy muriendo, sin darme cuenta ¡eh!  El cielo se rompe, se está cayendo sin ti mi sol, todo se desmorona, mis neuronas se pelean dentro de mi cabeza como en un parlamento democrático, ¡ja! Unos quieren olvidarte y otros no y ¡ya no se qué hacer!

Amantes de Colegio


Están ahí disimulando, tapando con capas de risa las ganas de comerse a besos, es por seguro que después del recreo ya no vuelvan, harán las tareas de los eros que tienen mucho y vienen en papeletas.
Él habla con la mirada  le dice algo que sólo ella entiende; idiomas que ellos improvisan, vislumbra razones para escapar de su cuaderno de las pizarras de los bolígrafos que sudan en sus manos.
Soy un dios, los puedo ver a veces en algunos rincones enredados en caricias de fuego, se muerden y no sienten, están ciego de amor loco, de vez en cuando un pensamiento vago aparece en sus mentes, imágenes de promesas hechas a los padres pero se borran por caricias hechas de las manos.
De pronto lo puedes ver a la luz,  han salido de la oscuridad
caminan pegados como la sombra al cuerpo…él susurra en su idioma y ella sonríe dulcemente. Mientras van comiendo el camino a pasos de sol,
robándole más besos a la noche que los guarda, y entre libros cerrados y poemas encendidos le pagan a Cupido quien va cantando una canción de amor tropezándose con los cables que encuentra a su paso.
Ella se despide, él la abraza con un beso que entibia su cara blanca.
Ella le deja su pañuelo, se mete y abre su ventana, él abriga las manos metiendo en su bolsillo las ganas que vuelven a nacer y se aleja pensando en ella, ella se acuesta y prende su luna mente y duerme y él desaparece como un espectro entre los árboles soñando con  la cálida noche desconociendo que mañana es otra clase a que asistir.

¿Será la soledad?


Que fantasma es la que hace tanto sufrir a mi espíritu en las noches, que me visita como Nietzsche, como Goethe y que me acaricia con las frías manos  y me hace sudar, resudar como en un baile de mascaras donde los anfitriones son maniquíes ¿será la soledad que me tienta traviesa? A veces hay alguien  en los días de melancolías que tapa al sol, que baja persianas evitando ponerme fuerte, que hace llover  a mis ojos, no sé si eres tú que estás aquí ausente, que quieres que me conozca, que me vea a mi mismo como en el espejo el cuerpo, tal vez la soledad sea el espejo donde se ve, donde se conoce,  donde se maquilla uno mismo. Será la soledad; la que hace que en mi corazón suene truenos y llanto. Qué sirena canta con tanta angustia por la siesta en los ríos y al viento se echa a llorar  como una chiquilla caprichosa porque tal vez busca llamar mi atención, pero yo soy con ella como un padre muy severo y la desprecio glacialmente. Su llanto retuerce a mi alma y la obliga nostálgicamente buscarte en donde no estás, en los álbumes y en los portales . ¿Será la soledad? La adivina, la verdadera ciega. Pero la soledad no se rinde fácilmente sabe donde tocarme, sabe que acudiendo a mi razón no logrará desnudarme por eso por las noches visita mi corazón, como una bella pesadilla disfrazada de Márilin. Desde entonces me gana pues ahora es:

Tu amiga la soledad

¿ Mi amor es amiga tuya la soledad? Es que ella me habla bien de vos, no me deja solo, me acompaña. Como una nueva madrastra llegó a casa ahora vive en mí, expulsó a mi sombra y ahora de mi alma enamorada está y me recuerda a ti, la misma palidez el mismo silencio. Me dibuja en la tarde tu cara blanca  y dulce como batata, dibuja tu sombra entre las cortinas que juega  en la puerta y en el fondo de la cocina a tu risa que canta, en la pieza donde estabas te dibuja entre las sabanas, se pone tu silueta y desfila para mí. Ella te llama a venir, cuando sabe que ya no la quiero, cuando no sabe qué hacer para emocionarme. A veces juega conmigo a las escondidas, porque a veces vuelvo a ser niño a veces se alegra conmigo, y yo también con ella. Camina conmigo, come y duerme conmigo desde que ya no estas también se entristece conmigo. Desde que tu ya no estás prepara recuerdos en la cocina, canta tu canción y se pone tu bata y se ríe como vos, tu amiga la soledad. Es una alcahuete, tu mensajera.