lunes, 30 de abril de 2012

Frutas de jardines ajenos X

La vida es estrecha y yo soy ancho.
               
La gente corrompe a los animales.
               
Yo, como Sócrates, filósofo en lugar de hacer algo.
               
Sepa que cada persona guarda en sí un idiota y un estafador: el idiota es el sentimiento, y el estafador, la inteligencia.
               
Siento, querido amigo, que apenas me cree… Me alegro por usted. ¡Bien! ¡No crea al hombre! Porque siempre, cuando habla de sí mismo, ¡miente! Miente en la desgracia para despertar hacia él más compasión, y miente en la felicidad para que le envidien más, en todos los casos para aumentar la atención que le prestan.
               
Y es que la agonía del moribundo siempre es más natural y más fuerte que las descripciones más exactas y artísticas de la muerte.

Como todo, incluso la poesía pierde su santa sencillez cuando de ella se hace una profesión.

Son injustos aquellos predicadores que nos reprochan egoísmo, ya que, en el propósito desinteresado de ver a la gente mejorar, siempre nos olvidamos de nosotros mismos.

El alma del hambriento siempre se alimenta mejor y más saludablemente que el alma del saciado, he ahí la cuestión, ¡de la cual se puede sacar una inteligente deducción sobre la utilidad de los saciados!
Maksím Gorki, Los Vagabundos

miércoles, 25 de abril de 2012

Dedicatoria


Una chica se acerca y le pregunta:
–¿Ya estás inspirado?
Él con una sonrisa, le contesta:
–Sí. Dime tu nombre y ya me inspiro.


miércoles, 18 de abril de 2012

Frutas de jardines ajenos IX

Hay que aprender deprisa a ser antiguos.
                Jon Juaristi

Donde terminan las palabras empieza la verdadera conversación.
                José Luis García Martín

Tanto hace desvariar el temor a los hombres.
                Spinoza

Hay que ser muy valiente para vivir con miedo.
                Ángel González

Siempre he sabido apreciar las buenas ideas y siempre he procurado servirme de ellas en la medida de lo posible.
                Maksím Gorki

En sus claros ojos azules brillaba la pena.
                Maksím Gorki

La gente buena, si se piensa un poco en ello, ha sido siempre gente alegre.
                Ernest Hemingway

Mi memoria es muy buena para olvidar.
                Robert Louis Stevenson

domingo, 8 de abril de 2012

Los mapas perdidos, de Beatriz Viol

Cuando leemos los poemas de Beatriz Viol, galardonada con el Premio Gerardo Diego 2011 por su libro Los mapas perdidos, cada poema nos invita a leer otro poema. Quizás porque en ellos hay algo que recuerda el estilo de  Wislawa Szymborska. Los poemas de Beatriz Viol parecen sencillos, claros, pero son engañosos porque al final siempre sorprenden al lector con alguna ironía. Y eso resulta muy de agradecer.
Aquí les dejo una muestra.

Flores de las heridas

Mis carnes albergan huellas
de puñales que ya no me duelen.
Nacieron flores de las heridas,
espigas de trigo, pequeños frutos.

Dicen que ahora estoy más hermosa.

Por si acaso,
me arrancaré las flores
cuando me pesen demasiado.



jueves, 5 de abril de 2012

La voluntad, esa chispa

Y todo, como el diamante,
antes que luz es carbón.
José Martí
   Muchos tienen energía suficiente para la vida. La energía potencial en sus cuerpos.
Incluso tienen tiempo, pero no los utilizan. Les falta lo más importante: la voluntad y saber
ver lo que les conviene para seguir mejorando. Les falta la chispa para que arranque el motor.
Pues la vida es como un coche; aunque tenga lleno el tanque, no funciona si no le das la vuelta a la llave, y enciendes la chispa.
   Y por eso muchos culpan de sus fracasos a la falta de dinero, o a la familia, o a los profesores, o a su trabajo,  incluso algunos culpan a sus hijos. Todas esas cosas son solo excusas. En lo fundamental, solo dependemos de nosotros mismos.
   Si la mayoría de las cosas grandes e impresionantes fueran fáciles, el mundo sería una maravilla. Pero sabemos que lo bueno y grandioso siempre cuesta. Como suele decir un amigo mío, si las cosas importantes fueran fáciles, ¿qué mérito tendría hacerlas?

CDL
05/04/2012

martes, 3 de abril de 2012

Un poema para guardar en la memoria

Después de leer los poemas del poeta ovetense, José Luis Sevillano, ganador del I Premio de Poesía Universidad de Oviedo 2011, uno siente como si ha encontrado el poema que tanto ha estado buscando entre tantos otros. Este poema lo guardo para mí y lo comparto con todos.  Me imagino que lo seguiré leyendo, todavía, cuando yo ya esté muy viejo, sentado junto a la fogata, rodeado de mis nietos, si es que algún día los tengo, y tal vez, me siga trasmitiendo igual que ahora algún sinónimo de tranquilidad.

ALEJÁNDOME DEL CORRELATO  OBJETIVO

Yo, que he visto a la muerte muy de veras
en la piel amarilla de mi abuelo,
tumbado sobre el lecho y a la espera
de partir con el máximo silencio;

yo, que he visto a la muerte entre los huesos
del cuerpo devorado de mi padre
por las huestes del cáncer del infierno
en combate de fuerzas desiguales;

yo, que he visto la muerte de mi abuela,
en mis brazos sentí su último aliento,
con el rictus pacífico y sin queja
del que arriba en el reino de los cielos;

yo, que he visto a la muerte tan de cerca,
acampada a la puerta de mis días,
no mostraré flaqueza cuando vuelva.
Sin lágrimas será mi bienvenida.

José Luis Sevillano, La victoria en la derrota.

 

viernes, 23 de marzo de 2012

Un poema para el viernes

Vengan :
los que no aprietan el dentífrico por el medio,
ni cruzan los pasos de peatones en diagonal,
los amantes del vino y la poesía,
los que se bañan para dormir,
y tienen una mujer con quién soñar,
los que se han enamorado más de una vez,
los que se han caído de la bicicleta
y se han vuelto a levantar sin chistar,
los que se ríen de sí mismos
porque andan con el corazón roto,
los que nunca esperan al tiempo,
pero sí por el SÍ de una mujer…
vengan todos ustedes
(los mayores de 16 años)
que el partido ya empezó
y la cerveza ya está fría para tomar.

CDL 23/03/12

viernes, 16 de marzo de 2012

Frutas de Jardines ajenos VIII

Un ladrón es un financista impaciente.
                Rafael Barrett

Lo que nos hace inferiores a las mujeres
consiste en que no podemos poseerlas sin desearlas.
                Rafael Barrett

La vida es un instante. No me explico
por qué esta noche no se acaba nunca.
                Luis Alberto de Cuenca

Mi corazón esta donde ha nacido.
                Antonio Machado

Solo los dioses pueden prometer, porque son inmortales.
                Jorge Luis Borges


No he de llorar la muerte del que vive
en el vasto recuerdo colectivo.
                Eloy Fariña Núñez


Hoy es ceniza lo que ayer fue brasa.
                Eloy Fariña Núñez


Qué fuerza tienen los pobres: todo el día segando
con sólo un limón y un par de algarrobas, y nunca se mueren.
                José Sanchis Sinisterra

lunes, 5 de marzo de 2012

DEFINICIÓN DEL ESTUDIANTE

He leído con mucha atención el discurso que Pedro Salinas pronunció cuando estaba de profesor en la Universidad de Puerto Rico. Se titula Defensa del estudiante y estaba inédito hasta que Natalia Vara Ferrero lo ha publicado en la Editorial Renacimiento. En su discurso se pregunta el gran poeta y crítico: “¿Qué es un estudiante?” La respuesta que merecería inscribirse en la entrada de cualquier centro de estudios. Dice así Pedro Salinas:
 “Un estudiante es un hombre que tiene fe en que por medio del estudio y de la ampliación de sus conocimientos va a mejorar y enriquecer su naturaleza humana, no en cantidad, sino en calidad, va a hacerse más persona, mejor persona y a cumplir mejor su destino, va a entender mejor los problemas del hombre y el mundo. El que toma el estudio como vía de acceso a beneficios de imprevisible grandeza, y no a la posesión de una habilidad que le permita ganar dinero”. 
Nos aclara luego que lo que debemos fomentar en el estudiante es “ese valor vital de la cultura, esa fe en su capacidad para elevar la naturaleza del hombre. No tiene que destacar el propio saber, sino el respeto, la confianza que se deposita en el saber”, ya que “la formación del estudiante constituye un acto de altruismo y no de egoísmo”.
CD.

sábado, 3 de marzo de 2012

El futuro está en los campos

     “El futuro está en los campos”, se oye a menudo decir a la gente cansada de tanto buscar el progreso en las ciudades. Sí, podría ser verdad. Quizás tengan razón, quizás debamos volver al campo. Deberían volver principalmente los buenos profesores, los ingenieros, los técnicos ambientales, en fin, los intelectuales.
     Volver allá al fondo, donde aún la noche se adorna con el brillo natural de la luciérnaga, que imita a las estrellas; volver allí donde apenas llega la electricidad. No para trabajar el campo, arando o plantando maíz, algo que tampoco sería malo, sino para trabajar formando a los que labran la tierra, y a los hijos y a los nietos de éstos. Hablarles de las ciencias, de qué están hechas las plantas que los alimentan, enseñarles que los vegetales son también seres vivos que necesitan cuidado, y que al cuidarlos nos cuidamos también nosotros. Enseñarles la manera de administrar los bosques y la forma de abonar la tierra para que tenga una producción equilibrada, para que pueda proporcionarles alimento durante mucho tiempo. Enseñarles a salir de la caverna de la que hablaba Platón, para que vean la esencia de las cosas, de lo mejor que ellos tienen: la naturaleza. Y a los jóvenes hacerles saber que cultivar el saber también es un trabajo duro. Tal vez así se pueda dar una oportunidad a esa mayoría que ve su porción de tierra ya sin aliento, seca, y proporcionarles ideas de cómo volver a darles vida, que sean como el médico que con solo mirar al paciente sabe ya el remedio. Al menos así dejarían de desangrar la tierra de una vez, para luego abandonarla y a la larga convertirla en desiertos.
     Capacitando, formando a las personas de mi país, principalmente a la que trabaja en el campo, evitaríamos repartir cada cinco años los bosques vírgenes, pulmones de nuestra vida. ¿No sería conveniente examinar a cada persona sobre el conocimiento que tienen del manejo de la tierra antes de entregársela?
C.D.
03-03-2012

lunes, 27 de febrero de 2012

Frutas de jardines ajenos VII

Di, muchacha, quién rige tu destino.
   Ignacio Elguero
    
        EL MATE

Y es también delicioso y peregrino
chupar tímidamente la bombilla
después del turno de la bien amada,
hurtando un beso inmaterial y trunco
a los labios ausentes cuyo aliento
se absorbe juntamente con el líquido.
   Eloy Fariña Núnez

Tu me ofreces la vida con tu muerte
y esa vida sin ti yo no la quiero.
   José Bergamin

Grande es, si es buena, una obra;
si es mala, toda ella sobra.
   Tomás de Iriarte

-A usted le parecerá Balzac un buen novelista –decía a Juan de Mairena un joven ateneísta de Chipiona.
- A mí, sí.
-A mí, en cambio, me parece un autor tan insignificante que ni siquiera lo he leído.
    Antonio Machado

Reconozco tu voz cuando me mientes.
   Ignacio Elguero

He conocido una familia entera de Pinochos:
Pinocho el padre, Pinocha la madre, Pinochos
los hijos, y a todos les iba muy bien;
el más rico de ellos pedía limosna.
   Carlo Collodi

Porque la miseria, cuando es miseria de verdad, la comprenden todos, incluso los niños.
   Carlo Collodi

A veces las personas no saben lo que quieren hasta que lo tienen.
   Cornac McCarthy

sábado, 21 de enero de 2012

Frutas de jardines ajenos VI

Quien durmiendo tanto gana,
nunca debe despertar.
   Jorge Manrique

Dame, Señor, coraje y alegría
para escalar la cumbre de este día.
   Jorge Luis Borges

Hasta la almohada
no soporta la carga
de mi conciencia.
   José Luis Sevillano, de La victoria en la derrota.

Ignoraba que las palabras pudieran pesar tanto.
   Marcos Zusak

Hace falta mucho amor para odiarte así.
   Marcos Zusak

La verdad debe deslumbrar
poco a poco
o todo el mundo quedaría ciego.
   Emily Dickinson, traducción de Hilario Barrero

Mi tribu es grande, no podréis
atarnos. Os faltará cordel.
   Jorge Enrique Adoum

Los ojos, chico, nunca mienten.
   Tony Montana, en Cara Cortada

La violencia es como la caña, señor; emborracha, sube a la cabeza, se mete en la sangre y nos hace trastabillar de rabia.
   Rubén Bareiro Saguier

Si el tiempo es infinito
estamos en cualquier punto del tiempo.
   Jorge Luis Borges

Robóme una niebla oscura
esta gloria de mis ojos.
   Jorge Manrique

Todo lo que es, actúa.
   Francisco Pérez-Maricevich

No eches de menos un destino más fácil
   Luis Cernuda

martes, 10 de enero de 2012

Interesado

Ella era tan fría conmigo...
Y a mí eso me gustaba.
Porque solo la quería
para enfriar mi cerveza.

C.D.
09.01.12

lunes, 26 de diciembre de 2011

La estrella de Navidad

Ayer he visto una estrella
cruzar el cielo de España.
Y parece ser la nuestra,
y en mi alma está reflejada.

Después la luz de esa estrella
se metió en una campana.
Y su son de media noche
me avisó que te abrazara.

II

Hoy vi a mi Dios sonreírme
en los ojos de la gente,
y mi gozo desde entonces
lo pueden ver en mi frente.

Deja abierto el corazón
y que entre la Navidad
y que nos llene de amor.

Olvidemos nuestra edad
¡con un gran sorbo de vino
y el abrazo de un amigo!


C.D.

24-12-2011

Cartas cruzadas

Markus Zusak
Cartas cruzadas
(Traducción de Matuca Fernández de Villavicencio)
Lumen, Barcelona, 2011.

Markus Zusak, cuando nació en Sydney, el año 1975, se llamaba Branko Cincovic. A los 19 años se cambió por el actual. Como escritor se dio a conocer internacionalmente con La ladrona de libros, también publicada por Lumen. Con Cartas cruzadas ganó en el 2006 el premio a la mejor novela juvenil. Zusak en este libro explora el mundo de la adolescencia y de la amistad y sitúa a sus personajes en los suburbios de una gran ciudad australiana. Es una novela juvenil, pero puede ser leída por adultos que encuentren interés en ayudar a los demás, sean conocido o desconocido, en aprender que los pequeños detalles de la vida son a veces lo más importante, o que las barreras y dificultades hacen más apasionante el hecho de vivir. Markus Zusak, al igual que Patrick White, nos ofrece lo mejor de la literatura australiana. Nos maravilla porque nos atrapa en ese mundo del que conocemos poco. Con ellos descubrimos ese continente.
En esta novela la historia nos la va relatando el mismo protagonista, Ed Kennedy de 19 años. Se gana la vida trabajando como taxista. Vive en una choza maltrecha, con un perro que se llama Doorman porque siempre está a la puerta y al que le encanta el café con leche. Y le acompañan unos amigos que viven como si no esperan nada de la vida. Ed sueña con llegar a hacer algo interesante en esa edad. Como Dob Dylan, que ya era un experimentado cantante en Nueva York, o como Salvador Dalí que ya había creado extraordinarias obras de pintura y rebelión antes de cumplir los diecinueve. Pero él sabe bien que es el fracasado de la familia, tiene una madre que solo lo llama para hacerle recordar que es un perdedor porque sus hermanos son todos universitarios y él solo un taxista que tiene un perro apestoso.
Pero después de un atraco a un banco, la vida Ed Kennedy cambiará para bien, porque logra atrapar al atracador en el mismo momento que sale del banco. Su nombre entonces acapara los titulares y se convierte en el héroe de la ciudad. Esa experiencia le hará sentirse útil. Y desde ese momento recibe cartas de naipes, la primera un as de diamantes, y en esa carta vienen escritas unas direcciones de personas a las que debe ayudar. Tratar de resolver los problemas de esas personas será su tarea.
Una de esas direcciones es la de una anciana, que vive sola y que se llama Milla. La tarea de Ed será hacerla compañía. Él con toda la buena voluntad cumple ese trabajo, porque sabe que no hay mayor satisfacción que la de sentirse útil. Le lee una novela varias veces. La lleva a pasear por los parques. Milla siempre le llama Jimmy y a Ed le encanta ser Jimmy. Para saber quién fue Jimmy, visita el cementerio, donde se entera de que había muerto hacía tiempo sirviendo a su país. Milla no lo sabe y lleva ya esperándole setenta años.
La otra dirección es la de una chica corredora, que se llama Sophie. Es guapísima y atlética, pero ignora lo que vale. Ed la hará descubrir su valor regalándole una caja de calzado vacía, porque ella solo es buena corredora si lo hace descalza. Con Sophie aprendemos que veces perder no significa que seamos malo en lo que hacemos.
Y la otra dirección es la de una casa donde vive una señora con su hija. Casi todas las noches es violada por su marido borracho. La tarea de Ed es hacer algo por la señora. Después de haber observado varias noches, al fin logra ir hasta la puerta de la casa y entrar en ella. Pero no se anima a entrar en la habitación, donde está el hombre borracho abusando de su mujer.
Uno de esos días un hombre llama a Ed por teléfono y le ordena que abra el buzón. Encuentra en él una pistola. Se pregunta “¿qué hago con esto?”, como cualquiera de nosotros haría. Una noche se decide a esperar al borracho en el camino, lo mete en el taxi y lo lleva a una zona de la catedral. Ed con la pistola, siente con poder de hacer lo que quiere y obliga al hombre a jurar que no volverá a hacerle más daño a su mujer. Para que su promesa tenga un sello, Ed dispara junto al oído del borracho que al instante cae aturdido en el suelo. Al día siguiente el hombre se marcha de la ciudad. Y desde entonces Ed oye a la mujer y a su hija reír en su hogar.
Cada vez que termina una carta, le llega otra y así ayuda a un cura a llenar la iglesia un domingo, invitando a todo el mundo con la promesa de que iba haber cerveza gratis. Y así muchos que no han conocido un cura tienen la oportunidad de ver y escuchar un sermón no apocalíptico. También ayuda a dos hermanos a conocer el honor e invita a un helado a una madre soltera con tres hijos y problemas económicos.
Se toma a pecho todos los desafíos, como si de ello dependiera su futuro, sin siquiera saber quién es el que le envía los naipes. Muchas veces se ha llegado a preguntar sobre ello.
Al final, cuando pensaba que ya había terminado su trabajo de arreglar la vida de los demás, recibe el último naipe: El comodín. Y en él vienen las pistas de las personas a las que debe ayudar y descubre que esas personas son los amigos con quienes comparte su vida diaria. Averigua los problemas de sus amigos, llegando a darse cuenta que no eran lo que aparentaban, que son mucho más especiales. Descubre que uno de ellos, Marv, tiene una hija a la que ni siquiera conoce, porque los padres de su novia lo rechazan. Ed buscará la forma para que Marv pueda conocer a su hija.
Pero cuando al fin acaba con el comodín, todavía le queda una duda: ¿Quién está detrás de todo esto? Y lo descubre en su propia casa.
El responsable es un hombre que lleva vigilándolo por durante todo un año. Y le dice que él organizó el atraco en el banco para que sucediera cuando Ed estuviera presente. Le dice también, que él ordenó al hombre borracho que maltratara a su esposa y todas las demás cosas. ¿Y por qué lo hizo? Porque Ed es la mediocridad en persona. “Y si un tipo como tú puede levantarse y hacer lo que tú hiciste por toda esa gente, tal vez eso signifique que todo el mundo puede. A lo mejor todo el mundo puede ir más allá de lo que se cree capaz”. El hombre responsable de toda esa etapa de la vida de Ed le señala una carpeta en la que toda la trama de su vida está escrita, como su si todo fuera un guión preconcebido. Todas las ideas, todas las personas a la que ayudó Ed, hirió o vio. Le dice que cada palabra que están diciendo en ese mismo momento está ya escrita en la carpeta. Y Ed, le pregunta: “¿Soy real?” Su interlocutor dice que mire en la carpeta. Y Ed después de que el hombre se haya marchado para desaparecer de su vida, lee la carpeta y encuentra que sería buena idea publicar todo lo que en ella se encuentra en forma de libro.
Markus Zusak, en estas historias que tiene mucho tinte realista, nos enseña a reírnos de nosotros mismos para así conocernos de verdad. Nos enseña que debemos dejar nuestra huella en el mundo, esa huella buena, esa pequeña semilla, para que a la larga crezca y arraigue. Nos ayuda a descubrir el amor, la verdadera amistad y la noble actitud frente a los que nos necesitan. Yo personalmente, después de haber leído este libro, me siento como si hubiese aprendido algo que tenía olvidado. Lo bueno de las mejores historias es que siempre cuentan algo que tienen que ver con nosotros.

C.D.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Frutas de jardines ajenos V

Decidimos comernos al amor porque
el hambre era mucha y el amor un desperdicio.
   Valter Hugo mae

Las leyendas, como las flores más bellas, crecen de la negra tierra.
   Tomaz Zalamun

El aburrimiento es el humus fecundo del que brotan los versos. Y todo lo que vale la pena.
   José Luis García Martín

Solo muere
un amor que ha dejado de soñarse
hecho materia y que se busca en tierra.
   Pedro Salinas

El cadáver de un sueño es carne viva,
es un hombre de pie, que tuvo un sueño,
y alguien se lo mató.
   Pedro Salinas

La lluvia sabe
un secreto de infancia
que yo he perdido.
   José Cereijo

Papá lleva unos cuantos perdigones en el cuerpo; pero no se preocupa, porque no pesan mucho.
   Mark Twain

La conciencia ocupa más sitio que todo lo demás que uno lleva dentro y, sin embargo, no sirve para nada.
   Mark Twain

Es tan frío el dolor como la nieve.
   Juan José Vélez Otero

Lo que decimos no siempre se parece a nosotros.
   Jorge Luis Borges

"Siempre" es una palabra que no está permitida a los hombres.
   Jorge Luis Borges

Quien hizo el verso, amor, hizo la trampa.
   Juan José Vélez Otero

sábado, 10 de diciembre de 2011

A Santianes de Grado

Miren a donde he venido a soñar,
he pasado la fresca sombra
hasta aquí me trajo el trabajo.
Alzo la vista a los cuatros cardinales
y celebro este día tan nuevo y tan antiguo.
Estoy en el pueblo de Santianes, un pueblo en las alturas,
como un Olimpo, se yergue, solitario
y al mismo tiempo tiene algo de campanas, de grillos, de pájaros de caleya
que cantan en su garganta.

Uno ve, de vez en cuando
a algunos transeúntes trazando con sus varas
itinerarios y paisajes, buscando las huellas del Apóstol.
Y mi alma que está en los andamios,
pintando paneras con mi sudor, calla.
Intoxico mi ser y desvaría mi cerebro
y mis huesos se quedan en la escalera lijando sueños
duros como el castaño.
No desciendo para comer, prefiero ayunar para alimentarme.
Hoy no he rezado –me reta mi alma.
Estoy esparcido por no concentrarme,
el viernes se hace eterno como el sol de la canícula.

La carne no se contenta con lo que no es suyo.
¿Hasta cuándo resistiré? –me pregunto.
Tengo tantas interrogaciones que colapsan mi cabeza,
los signos aparecen en la pared, en los charcos, en los vidrios rotos.
Una enorme interrogación, como un garfio por mi cuello llevo.
Y me rindo, porque buscar las respuestas a las cosas es difícil.
Detrás de cada interrogación hay una verdad
y detrás de la verdad otra interrogación
como si la verdad fuera el traje de la interrogación.
Quisiera montar una mariposa que vuela embriagada entre las llamas,
bailar como borracho con su baile helicoidal.
Admiro las arañas tejedoras
que con paciencia día a día vuelven a tejer.
Si alguien destruyera, mi trabajo cómo me quejaría,
renunciaría, lo dejaría todo.
Y me pongo en el lugar de las arácnidas
y me doy cuenta que tengo que seguir perseverando.
Cuando tengo paciencia a mí alrededor, hay un ángel en mí.
Permanezco sentado, pero hace rato que ya no estoy aquí
hace un día que estoy junto a ti
hace rato que te ando mordiendo los zarcillos
hace rato que ando acariciándote con mis dedos tu melena.
He saneado la fachada
recogido la tierra que cayó,
recogido mis pies, mis manos, las palas y las brochas.

C.D.

martes, 6 de diciembre de 2011

Cuando todo se acabe


Pero es bello amar al mundo
con los ojos
de los que no han nacido
todavía.

Otto René Castillo



Hoy me encuentro donde nunca he pensado estar,
donde tal vez no vuelva estar .
He visitado la tierra como cualquier otro turista
y lo he convertido en algo desechable
y cada día se vuelve solo pasado.
Me encuentro en Grado en la calle Asturias,
esperando que alguien venga a recoger mis huesos.
Y miro el cielo nublado y cóncavo
y miro al hombre que camina despejado y perfecto,
miro los perros que sonríen, me miro a mí mismo,
en los escaparates, donde mis sueños son intocables.
¿Dónde me buscaré? ¿Dónde me encontraré
si desconozco mi parada futura?
Y vuelvo a indagar, cierro mis ojos
y lo único que veo son mujeres rodeadas de satélites.
Veo lo que quiero ver.
Veo la tierra que no evapora su llanto,
veo al viejo sol, arañando con sus uñas la tarde
y las olas enrollarse en la ribera.
Veo al peón sudoroso empujando la carretilla.
Si vuelvo a nacer quisiera ser yo otra vez, el mismo después de tantos años.
¿Dónde estaré? ¿y qué otro animal seré,
qué rostro me pondrá el tiempo?
Una niña pasa escuchando con el auricular
la música de su corazón,
una anciana me sonríe, desde el banco observa a todos,
y Orfeo, después de despedazado por las ménades,
su cabeza flotando sigue cantando por el Nalón,
el primer río asturiano que vi, deslizándose bajo mis ojos.
¿Quién pondrá en su sitio los coches cuanto todo se acabe?
¿Quién conducirá los edificios grises, fríos, sin espíritus ya?
¿Quién recogerá la basura de las calles? ¿Otra vez el viento?
¿Quién regará el jardín, quien esperará a los niños
a la salida de la escuela cuando todo se acabe?
¿Quién recogerá las leñas? ¿Otra vez el viento?

Nadie, nadie; suena escalofriante.
Los periódicos ya no nos mostrarán las noticias,
las veremos en vivo, en nuestra frente
porque somos los protagonistas
de este apocalipsis a largo plazo.
Los poetas ya no crearán a los dioses,
ya sus gritos no serán escuchados.

El mundo en que estoy
a su jinete lo va a tirar,
más allá de la valla que separe
el renacer del silencio eterno.

Pero hay una esperanza en unos ojos –dice mi alma.
Esa mirada que me borra y los labios que me fuman
parecen ser que conocen mi existir,
conocen las hebras y lo que piensan mis dedos,
me sueñan, en las caricias me van formando.

Alguien llama a la puerta. Será el destino o la soledad
o podría ser el amor que hace mucho
que no visita estos sitios inhóspitos.
La calle Asturias, lugar de este momento
donde mis ganas de seguir se disuelven como el azúcar en el instante.
Me desvanezco, mi cuerpo me espera en el asiento del coche,
espera que alguien venga a recoger mis huesos.
De repente abro mis ojos y veo todo.
Cada paso, cada gesto que hace la vida cambia.
Cuando algún día, cuando todo se acabe,
cuando el ser humano se derrumbe solo
y deje de llamarse “ser”,
volverán los árboles, volverán los ríos azules
donde cautivado quedó el primer hombre
al mostrarle el fulgor del rayo su rostro,
donde se golpeó tantas veces el pecho
de donde le brotaron las frutas venenosas,
el orgullo, la arrogancia y todo lo que encadena su fin.

Volverán las raíces antes de evolucionar a secuoyas,
volverán a invadir los desiertos.
Los planetas volverán a bailar en corros
como hacen los indios alrededor de la gran fogata,
serán todos como la tierra
volverán a ser todas tierras
y no habrá más extraños indagando
en su útero verde con manos sucias
y no habrá contaminación manchando su piel verde añil.

Algún día, cuando el motor de los coches deje de rugir
y alguien venga a apagar la luz,
volverán los sueños que abandonaron mis trémulos ojos.

Y yo seguiré cantando al arco iris,
recogiendo en mi cántaro
el sonido del aire, la luz de la cigarra colorada
que vuelve del estero convertida en mariposa.
Guardaré el baile del halcón, la mirada del perro bajo la mesa.
Y allí seguiré con el escudo del sol
calcinando mis huesos hasta el final del tiempo
que me ha sido concedido.

 
C.D.

martes, 29 de noviembre de 2011

He decidido apostar por mi formación

He llegado a una etapa de mi vida a la que he llamado: Estación La Alegría. Porque en esta etapa tengo todo lo que necesito, lo que me hace feliz, aparte de que me sobra tiempo, quiero decir que aún soy joven y saludable, ya estoy en regla con los papeles, y en mi mesa no me falta el pan, ni el amor y verdaderos amigos de quienes aprendo cada día una palabra nueva. Y tengo varias bibliotecas a mi disposición para hablar con gente más sabia que yo.
Aunque, eso sí, el dinero por ahora no lo voy a acumular en esta etapa de mi vida en España, pero sí voy a enriquecer mi espíritu a través de la cultura, porque he decidido apostar por mi formación. He decidido crecer dentro de mí mismo. Quiero ser un sueño hecho realidad, mío y de mi madre que me espera ansiosa, tal vez, en algún lugar de esa tierra mía, para verme por fin siendo alguien, al menos buena gente.
Así que hoy emprendo esta aventura que no sé a dónde me llevará, pero siento en mí un cambio total, que algo mejor me depara el destino, pues la vida es ir adelante y a mí me gusta andar. Y hago esto porque un verdadero hombre debe elegir lo que le conviene y yo he elegido estudiar. Como diría esa luz que es Facundo Cabral, he elegido ser Águila por amor al gusano o algo parecido, al menos saber escribir correctamente y poder ser útil a toda la gente que me rodea.
Así que amigos, voy a intentarlo y si fracaso no será porque no lo intenté…

C.D. 29/11/2011