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lunes, 20 de junio de 2016

El alma desnuda de Antonia Pozzi



Cuántos libros de autores extranjeros hemos leído como si fueran escritos en nuestra propia lengua. El lector no suele fijarse mucho en el traductor. Y sin embargo, cuánto le debemos a los traductores, a los que gastan sus horas trasladando, con no poco esmero, a nuestra lengua los significados que otras lenguas guardan. Qué labor más noble la de estos incansables trabajadores de los idiomas. Más aún es de valorar su esfuerzo cuando, como arqueólogos, ponen a nuestro alcance un descubrimiento, un tesoro que nos enriquece en todos los sentidos. Tal es la labor que ha llevado a cabo la poeta Herme G. Donis. En El alma desnuda (Impronta, 2015), nos ofrece los poemas de la olvidada poeta italiana Antonia Pozzi (Milán, 1912-1938), quien tuvo una vida inestable y se suicidó a los veintiséis años.    
El prólogo de Herme G. Donis nos explica que Pozzi no publicó nada en vida y que la razón más probable de ello fuera por inseguridad en lo que escribía. Quizá también por timidez o por una severa autocrítica.
Será Roberto Pozzi, padre de la poeta, quien recogerá los cuadernos en los que Antonia Pozzi escribía sus poemas y diarios, y los publicará bajo el título Parole. Diario di poesía, en 1938. Todos los poemas llevan la fecha en que fueron escritos.
También en el prólogo, la traductora nos habla de la poesía de la poeta italiana, que “se caracteriza por la emoción y la, a veces, dolorosa sensibilidad que su mirada pone al fijarse en las cosas que la rodean” (págs. 19-20). No debemos saltarnos la introducción de Herme G. Donis, que hace un análisis amenamente riguroso de la vida y obra de Pozzi.
            La antología consta de dos apartados, “Parole” / “Palabras y “La vita sognata” / “La vida soñada. Este último apartado consta de los diez poemas que la propia Antonia Pozzi seleccionó, destacándolos del resto. Los diez son poemas de amor, inspirados en la relación que tuvo con su profesor Antonio María Cervi. Son un verdadero testimonio de un amor que ha marcado de manera muy profunda la vida de Pozzi.
Esta edición bilingüe ofrece al lector una poeta que deslumbrará con la aparente claridad de sus poemas. Una poesía desnuda, despojada de todo barroquismo. A veces, los poemas parecen describir un cuadro que la poeta contempla. Destaca la descripción del paisaje, como en “Ocaso enfadado”, en el que la poeta nos transmite su melancolía. La naturaleza como retrato del sentir nos recuerda a Machado y es una característica fundamental de la poesía de Antonia Pozzi. A través del paisaje nos sugiere sus sentimientos más profundos, por eso nos llega muy hondo cada poema.
El poema “Amor en lejanía”, escrito en Milán, el 24 de abril de 1929, es un claro ejemplo del paisaje que nos muestra un sentimiento de soledad, de abandono, pero también el deseo de un amor ideal. Esa soledad le lleva a preguntarse dónde está Dios. En “Grito”, descubre que está sola, que está absolutamente sin Dios, y para ella no hay mayor miseria que eso.
            Es fácil adivinar las razones de la predilección de Herme G. Donis, a quien también le gusta la poesía clara y la presencia de la naturaleza en sus poemas (como podemos en sus haikus) por esta poeta.
El alma desnuda vale tanto no solo por Antonia Pozzi, sino porque además quien la traduce ahora al español es otra excelente poeta. Solo por eso ya merecería la pena hacerse con este libro, dejarse llevar por sus poemas, contemplar el mundo desde los ojos de Antonia Pozzi para ver mejor lo que pasa desapercibo a nuestra vista, para ver de otra manera el ocaso, la tormenta, el horizonte, la muerte, el amor, el dolor… Baste como muestra el poema “Último crepúsculo”:
El agua juega con las rocas
babeando espuma
como un caballo sudado.
Dos barcos pesqueros
regresan con las velas flojas.
Sola sobre el trampolín
con mis inoportunos delirios,
exhibo en el gris
mi jersey rojo.
Pero por dentro el alma
palidece,
como la carne reblandecida
de un niño ahogado.

            Se nota que la voz que habla en los poemas es la de alguien que siempre está contemplando algo como si estuviera detrás de una vidriera, encarcelada, y nos describiera solamente lo que ve. Lo mejor, lo que ella desea no está a su alcance. Quien habla es un ente pasivo, que no participa del mundo que anhela, de la felicidad.
            A los veintiséis años se suicidó Antonia Pozzi. En “Canción a mi desnudez”, escrito en 1929 —cuando la poeta tenía diecisiete años—, vemos que el tema central es la muerte y la soledad. En 1930, cuando escribe “Noviembre”, insiste otra vez en ese tema:

Y luego, cuando me haya ido,
algo quedará
de mí
en mi mundo:
una fina estela de silencio
entre voces,
un tenue aliento blanco
en el corazón del azul…

Como dice Herme G. Donis, “la poesía de Pozzi es alma y cuerpo, magia y terrenalidad, dolor y gozo…” (pág. 21). En este libro, no solo encontrará el lector poemas desgarradores, sino también otros que ofrecen un candor especial, una alegría y optimismo que nos revelan una Antonia Pozzi que tenía momentos de alegría, de emoción. No estaba arrepentida de haber nacido. Esa luz alegre se puede percibir en “Agua alpina”:
Alegría de cantar, como tú, torrente;
alegría de reír,
sintiendo en la boca los dientes
blancos como tus guijarros;
alegría de haber nacido
simplemente en una mañana soleada
entre las violetas
de un prado;
de haber olvidado la noche
y el mordisco del hielo.

            Como Herme G. Donis, que se sintió encandilada cuando se encontró por primera vez con los versos de Antonia Pozzi, así se encuentra uno cuando lee El alma desnuda. Satisfacción, alegría, tristeza, emoción, ternura, todo entremezclado, como una cesta de frutas, este libro, los poemas de Pozzi, a veces espirituales, a veces carnales, a ras de suelo, nos agarran y nos mantienen en un estado completamente ajeno a lo que solemos sentir habitualmente. Esa variedad de tonos, de paisajes, de colores, de momentos, es lo que caracteriza a la poesía de Pozzi. Y asimismo a la propia vida.

 

domingo, 19 de junio de 2016

En "guaydelparaguay"


               Hace unos días publiqué un comentario sobre El alma desnuda  (Impronta), de Antonia Pozzi, libro de poemas traducido por la poeta Herme G. Donis. Se puede leer en: http://guaydelparaguay.org/el-alma-desnuda-de-antonia-pozzi/

               Y ayer nomás, en la misma página, apareció un artículo mío sobre mi encuentro con el escritor paraguayo Osvaldo González Real, que se puede leer en: http://guaydelparaguay.org/un-encuentro-con-el-maestro-osvaldo-gonzalez-real/

domingo, 1 de noviembre de 2015

Siete mundos


        Acaba de salir de la imprenta “Siete mundos” (Impronta), la esperada antología de la joven poesía española. Soy uno de los primeros afortunados en tener este maravillo libro. Los antólogos Carlos Iglesias Díez y Pablo Núñez han realizado un estupendo trabajo, con un excelente criterio, y una selección de poetas muy respetable. Esta antología contiene los versos de Laura Casielles, Alba González Sanz, Rodrigo Olay, Diego Álvarez Miguel, Sara Torres, Raquel F. Ménendez, Xaime Martínez.
        Como podéis ver, todos son excelente poetas que ya forman parte de la historia de la literatura española de este siglo. Con su permiso, voy a seguir bebiendo, digo, leyendo.
 
La edición de Impronta,
como siempre,
maravillosa.

 
 

domingo, 24 de noviembre de 2013

Cruzar la Línea roja

            José Luis García Martín
            Línea roja
            Impronta, Gijón, 2013.

Cuando los libros ocupan nuestros días, la vida puede ser una soledad elegida, placentera, un acierto. «Los libros me han acompañado siempre –diría Javier Almuzara–. En los buenos tiempo, embelleciendo mi alegría; y en los malos, enriqueciendo mi soledad con otras vidas». No conozco a otro hombre cuya soledad sea más rica que la de José Luis García Martín; siempre que lo veo va acompañado, abrazado a un libro. 
Una foto machadiana de JLGM
(Maria Jesús Florez)

He cruzado la Línea roja, último diario de José Luis García Martín, que acaba de publicar la editorial gijonesa Impronta. Me sorprende la capacidad que tiene de llenar cada día de su vida con nuevas historias, y no repetirse. Y si acaso lo hace, procura que no se note demasiado.
En este diario leemos comentarios del autor sobre temas de historia, inquietudes políticas, anécdotas, recuerdos… todo ello en forma de literatura. Nos encontramos con aforismos, a veces desparramados de aquí para allá en su prosa. También reflexiones religiosas: «Dios te ama, pero hay amores que matan». El autor se nos declara ateo, pero siempre habla de Dios.
Una frase perfecta para el que es un poco veleta: «Quien solo se ha enamorado una vez no se ha enamorado nunca». Yo he perdido la cuenta de cuantas veces me ha sucedido. Pero como diría yo, un hombre que tiene un gran corazón no puede tener solo un amor, no le bastaría.
José Luis García Martín sabe cómo no aburrir a sus lectores. Antes de que nos aburramos, ya cambia de tema. Por eso nos ofrece, en cada fecha, una entrada distinta. Cada una de ellas tiene nombre y apellido, y no todas las entradas siguen el mismo esquema. A veces podemos encontrarnos con una series de haikus, que suele escribirlos cuando se aburre: «Ese ladrón / cada día que pasa / roba un día». Al comienzo del libro ya nos advierte que podemos leer el libro de dos maneras: «Comenzando por cualquier parte o comenzando por la primera página. Ambas maneras resultan igualmente válidas».
Al leer Línea roja parece que estamos leyendo varios libros a la vez: uno de poesía, de ensayos, de relatos, de historias…
            La literatura de este escritor, como la de todos, es tradición. Y la historia de la literatura es la historia de la vida de José Luis García Martín. De la literatura hace su cada día. Pero el diario es solo la forma que utiliza García Martín para volcar en ello toda su literatura.
            Quien cruce por la Línea roja comprobará que es una antología literaria, y al cruzarla ya no habrá marcha atrás.

domingo, 22 de julio de 2012

Javier Almuzara, el aforista

El poeta Javier Almuzara (Oviedo, 1969) acaba de publicar Catálogo de asombros, (Editorial Impronta). El libro está divido en tres partes: ensayos líricos, variaciones musicales y ensayos biográficos. Javier Almuzara, a quien las musas siempre eligen, sabe tratar con mimo las palabras, y es uno de los escritores que casi habla como escribe, es decir, de maravilla. Quienes lo conocemos solemos imaginarle como un personaje de una obra de Shakespeare. De la lectura deleitosa de su libro he ido seleccionando los aforismos que copio a continuación. Confieso que esto de seleccionar aforismos es la mejor forma de participar con la obra del escritor. Yo voy coleccionando pensamientos, así aprendo de los mejores. Esta vez mi profesor se llama Javier Almuzara.

PALABRA Y OBRA
Más vale soneto esforzado que viento volátil.
                                               *
Escribir poesía es un proceso de descubrimiento.
                                               *
Un triste epílogo estropea todo el libro.
                                               *
Hay que escribir sin trabas y corregir sin piedad.
                                               *
La tinta se confunde con la propia sangre cuando la vertimos de nuestro puño y letra.
                                               *
La memoria solo convoca a la vida cuando la vida llamó a la literatura.
                                               *
La tragedia de la vida, por pequeña que sea, es épica suficiente para el canto.
                                               *
Nunca pasa nada extraordinario, pero siempre queda algo inolvidable.
                                               *
Y la poesía es el aliento creador que da vida a la prosa.
                                               *
Entonces no era ni realista ni idealista. Vivía los sueños y soñaba la realidad.
                                               *
La belleza es imperfección con encanto.
                                               *
Los libros me han acompañado siempre. En los buenos tiempos, embelleciendo mi alegría; y en los malos, enriqueciendo mi soledad con otras vidas.
                                               *
Yo nunca me baño dos veces en el mismo libro.
                                               *
Bebo por necesidad, pero me gusta quedarme con ganas por placer.
                                               *
Escribo por instinto. Al fin y al cabo nuestro más alto destino es un empeño genético: prolongar la vida, del individuo o de la especie.
                                               *
La perfección no es un punto de llegada, sino de partida.
                                               *
Quien nunca da por acabada una obra siempre termina acabando con ella.
                                               *
La comunicación inteligente suele empezar por un silencio oportuno.
                                               *
La poesía es música que piensa.
                                               *
El poeta es un instrumento, una caja de resonancia que se hace eco de sus propias pasiones, experiencias y lecturas amplificándolas.
                                               *
Escribimos contra la muerte, contra el olvido, contra la ausencia.
                                               *
Convendrá añadir que los pueblos no se distinguen por su fe, sino por la forma de tratar a quienes no la comparten.
                                               *
La pintura es la encarnación de la sombra de una ausencia. No recrea la realidad, sino su recuerdo, su fantasma.
                                               *
Al final, ese borrón de nuestra imagen, nos borra.
                                               *
Solo cuando se hace eco el silencio puede oírse el eco.
                                               *
Si el creador no ha tenido el buen juicio, la paciencia o el escrúpulo de dejar solo lo esencial, el tiempo hará juiciosamente la criba.
                                               *
Los creadores de auténtico talento suelen ser irregulares.
                                               *
Es más fácil salir de la miseria que quitársela de encima.
                                               *
En tierra de nadie todos los caminos son nuestros.

Javier Almuzara

CON LA MÚSICA  A OTRA PARTE

Un avión es una cruz que nos lleva al cielo.
                                               *
El camino escoge, no el caminante.
                                               *
El agua odia las líneas rectas.
                                               *
El amor y la ira nos hacen sentir vivos.
                                               *
Venecia es música celestial. Un paraíso como ese no podía estar en la tierra, así que está en el mar.
                                               *
El recibimiento de una sonrisa no garantiza la fiesta, pero nos invita a ella.
                                               *
La ambición es la altura del alma.
                                               *
Algo que no dicen las palabras puede leerse entre líneas del pentagrama.
                                               *
Una tarde, contemplando la estampa más bella, creí escuchar una gaita a lo lejos; lo suficientemente lejos para que su melodía fuese acariciadora.
                                               *
La música de Mozart armoniza nuestro asombro, es el orden del mundo posible. Vivir en esa luz es una alegría para siempre.
                                               *
Mozart no hizo música, nos hizo música.
                                               *
Las cosas buenas nos hacen falta entenderlas.
                                               *
Las musas no se acuestan con cualquiera.
                                               *
Si los sueños son mentiras, despertar es morir.
                                               *
Cuando el músico sirve a una causa más alta, qué buen criado puede llegar a ser.
                                               *
La idea no deja ser absurda cuando deja de ser idea.
                                               *
La música celestial no procede de las alturas, pero tiende hacia ellas.
                                               *
El amor es una fiesta que siempre se promete eterna, nunca dura mucho y a veces se hace demasiado larga.
                                               *
Hay quienes van a un concierto a oír sus emociones, no a emocionarse con lo que oyen.
                              
VIDA Y MILAGROS

Crear es querer ser otro.
                                               *
El ajedrez es un duelo que hace parecer inteligentes a dos personas sin que digan una sola palabra.
                                               *
Ho hay ventura que no se tuerza ni desventura que no se acabe.
                                               *
Cuando Miguel Ángel daba vida al mármol, no solo extraía de la materia prima lo que sobraba, sino que añadía  lo que faltaba: ligereza.
                                               *
Viajar en tranvía es como ir en tren sin salir de casa.
                                               *
La lectura deja en nosotros el tiempo de su sabiduría.
                                               *
La experiencia lectura multiplica nuestra experiencia vital.
                                               *
No hay más misterio que el milagro de cobrar vida cuando empiezo a leer. Y, sin salir de casa, no salgo de mi asombro.
                                               *
El viaje es el mejor narrador.
                                               *
Yo me conformo con ser feliz de memoria si no puedo aprender nuevas alegrías.
                                               *
Para la nostalgia el presente siempre está en ruinas, y sin embargo es el único lugar habitable del tiempo.
                                               *
Solo es infeliz el que no sabe lo feliz que es.
                                               *
Abre los ojos. Es el momento de estar bien vivo. Tiempo tendrás de estar bien muerto.
                                               *
El frío es la conciencia del esqueleto.
                                               *
A veces pienso que los muertos no se quejan porque solo padecen de aburrimiento.
                                               *
Vivimos para resucitar en la lectura y en la memoria de los otros.
                                               *
Mi tío Nicanor, que sabía todo lo que hay que saber para saber enseñar. Yo soy su obra. Mis poemas son sus nietos.
                                               *
¿De qué veranos vengo para tener tanta luz dentro?
                                               *
La luna es el lunar más sexy de la noche.