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domingo, 11 de septiembre de 2016

Omano ohóvo, se me muere mi lengua materna


Solo aquel que ha vivido muchos años en una sociedad distinta a la suya –y para sobrevivir ha tenido que adaptarse a otra cultura, a otras lenguas, a otras costumbres– sabe lo que es ir perdiendo la lengua materna. Yo creía que la mía viviría conmigo hasta el último día de mi vida, pero me temo que no va a ser. Siento decirlo, también ella me va dejando huérfano. Aún no lo ha hecho del todo, pero he perdido la costumbre de hablarla con agilidad. He olvidado algunos vocablos y he perdido la capacidad de escribir sin mirar el diccionario, como si estuviera redactando en una lengua extranjera.
La semana pasada se celebraba en mi país el “Guarani ára”, el día de la lengua guaraní, que es, junto al español, el idioma oficial del Paraguay.
No hace mucho, al decir que era bilingüe, me preguntaron si yo pensaba en guaraní o en español. Les respondí que la mayor parte del tiempo lo hago en la lengua cervantina. Esto no siempre fue así. Llevo casi nueve años en España, pero llevo fuera de Paraguay más de diez años. Desde el primer momento en que llegué a este país, lo primero que hice fue acercarme a la gente de aquí. No me encerré en mi habitación, con mi lengua. Pese a mi timidez, necesitaba salir fuera y buscar el modo de ganarme la vida. Mi primer jefe era de un pueblo de Grado, y hablaba medio español y medio bable. Y el acento asturiano es, después del aserehe, lo más pegadizo que hay. Enseguida adquirí el acento asturiano. Mi lengua materna, el guaraní, el que acaparaba mi vocabulario personal, se fue apagando poco a poco como una fogata al que le falta oxígeno. No la usaba mucho.
Hace cuatro años mi pensamiento empezó a producirse casi solo en español. Antes, cuando iba caminando solo al trabajo o paseando por la ciudad o el parque, solía ir murmurando en guaraní. Ahora lo hago en español y no me doy cuenta. Para colmo, hasta me enfado en castellano. Y como los españoles, suelo decir “tacos” o palabrotas en castellano.
Estoy seguro que la gente que nunca ha vivido fuera del Paraguay no entenderán la situación de los que estamos viviendo en el extranjero. Te empiezan a criticar y a tachar de “kupera” si por si acaso tienes acento argentino, o dices las coletillas que usan los argentinos, como “viste?”, “boludo” y cosas así. O si como en mi caso dices, al igual que los españoles, “mola un montón”, “hala”, “si, ho”, “cojones”, “Ye verdad”, o simplemente pronuncias un poco más la zeta, tus paisanos te empezarán a mirar raro y a refunfuñar como si fueras un extraño. Y es que acaso ya eres un extraño para ellos. Ay amigo, se ríe de las heridas quien no las ha sufrido jamás.
Con tal de intentar evitar sentirme un extranjero en mi tierra, lo que hago es hablar en guaraní, aunque ya lo hable mal. ¡Y yo que era tan guarango! Y aun así te critican y para colmo, lo hace gente que nunca habla en guaraní.
Muchos no entienden que quienes nos vemos obligados a salir fuera de casa tenemos que aprender diferentes formas de hablar para adaptarnos a otras culturas. Eso nos facilita la convivencia con las personas con las que convivimos habitualmente. Y no es cosa fácil dejar aquello a lo que estamos acostumbrados. Se necesita esfuerzo, romper barreras. Nos adaptamos a una sociedad para que en ella nos adopten como uno más, aunque corramos el riesgo de perder algo nuestro, como la lengua materna. Lo ideal sería aprender la lengua nueva pero sin dejar de mejorar la propia.  
La lengua no conoce de patriotismo, no tiene fronteras. No podemos imponerle barderas, ni razas. La lengua es una herramienta de comunicación y aceptarla no es cuestión de elegir o no. Es una necesidad sobre todo. La lengua sobrevive gracias a los hablantes. Y cuando mayor es el grupo de hablantes de una lengua determinada, esta sobrevive mejor. Al contrario, aunque sea tu lengua materna, la lengua de tus sentimientos primeros, si no te tiene quien la hable, quien la enseña, muere lentamente. Los hablantes somos lo primero en sentir cómo agoniza, cómo se apaga. Muere de soledad y de silencio. Dirán algunos que podemos reanimarla escuchando polka paraguaya todos los días, hablándola en casa, si es que tienes con quien, o leyendo libros escritos en guaraní. Que ocurra esto último es más difícil todavía. La lectura de libros, y menos aún si están escritos en lengua guaraní, no es nuestro fuerte. Para colmo, algunos paraguayos ni siquiera pueden oír a alguien hablar en guaraní.    
Si realmente queremos que la lengua materna de muchos paraguayos no agonice, si queremos evitar que muera rápido, tendríamos que hacer, los hablantes y el Paraguay en este caso, mucho esfuerzo e inversión. Como hicieron, por ejemplo, en los años sesenta los exiliados españoles: fundar una escuela en el país anfitrión (Francia o Alemania) para que los hijos aprendan la lengua de sus padres. Ellos sabían que no era suficiente con hablarlo en casa, si es que al menos lo hacen. Pero todos sabemos que abrir una escuela de guaraní es un proyecto casi utópico.
Cada día que pasamos fuera de nuestro país la hablamos menos y nos vamos olvidando de su abecedario, de su tono, de su música… Afortunados los que estáis en Paraguay y podéis conversar en guaraní, aprender en guaraní, escribir en guaraní, pensar en guaraní, sentir en guaraní, vivir en…  

 

miércoles, 1 de abril de 2015

Yo, en un suplemento escolar

De pequeño leí muchos suplementos escolares. Me los dejaba el Prof. Isabelo, el mejor profesor que tuve entonces. En un país como Paraguay, donde casi no existen bibliotecas públicas (el grupo que tiene el poder de gobernar no quiere que la gente lea) y los libros cuestan una vaca (porque escasean), los suplementos escolares suplen esa falta. Son una herramienta cultural importante. Hace pocos días, Clarisa Enciso me hizo una entrevista para el suplemento escolar de Última Hora. Me sentí muy orgulloso al saber que me tenían como un ejemplo para muchos niños paraguayos. En el fondo sé que solo estoy haciendo lo que creo que es bueno para mí y agradezco a la gente que me ayuda a conseguir mis sueños. He aprendido a saber aprovechar las oportunidades que aparecen en mi camino. La gente de mi país (sobre todo niños), si tuviera oportunidad, también saldría adelante. Ellos también tendrían un futuro esperanzador. Sin duda alguna, soy un chico que aprovecha la suerte que tiene, nada más.





martes, 10 de marzo de 2015

ALTAÏR MAGAZINE - ESPECIAL PARAGUAY 360º

Les voy a contar una gran noticia.
360º de Altaïr Magazine acaba de dedicar un número solo a Paraguay y está compuesto por 15 artículos sobre cine, literatura, costumbres, etc.; más un mapa interactivo y mucho más. Entre todos ellos publicaron mi “Mosaico paraguayo”, en el que he dejado escrito mis impresiones sobre mi último viaje al "Corazón de América". Estoy muy agradecido. Pasen y vean, a ver si luego os animáis y dais una vuelta por mi tierra guaraní: http://www.altairmagazine.com/mosaico-paraguayo



domingo, 1 de febrero de 2015

La antología que faltaba en España


La poesía del siglo XX en Paraguay (Antología esencial)
Mar Langa Pizarro
Madrid, Visor, 2014

   Antologías de la poesía chilena, argentina, cubana, brasileña, colombiana, etc., no han solido faltar en las librerías y bibliotecas españolas. La gran ausente, la menos difundida, siempre ha sido la poesía paraguaya. No podemos atribuir la culpa al poco interés de los lectores españoles. Quizá el problema radica en la falta de cobertura de las editoriales paraguayas. ¿Naufragan los libros que intentan llegar a España? Tal vez los representantes del país hispanoamericano en España no trabajan para promover a los escritores de su tierra porque seguramente ni siquiera ellos los leen, y puede que no los conozcan siquiera.
Pero acaba de aparecer la tan esperada antología paraguaya, en edición preparada por Mar Langa Pizarro.  Hemos de valorar y respetar su selección personal y confiar en su criterio. En la introducción nos ofrece un recorrido por las diferentes generaciones (poetas nacidos a partir de 1901) que conforman las letras paraguayas del siglo XX. Es una breve historia de la literatura paraguaya en el que adquieren protagonismo las revistas literarias (Revista del Instituto Paraguayo, La Ilustración Paraguaya, La Pluma Joven, Alón, Juventud, etc.). Todas ellas surgieron por la necesidad de difundir las nuevas creaciones y por la falta de editoriales. Las revistas hoy y entonces siguen siendo una oportunidad para muchos poetas que no pueden publicar un libro (en Paraguay la mayoría de las obras la publican y las pagan los propios autores). La selección de Mar Langa llega hasta los nacidos en 1970.
La antóloga excluye la poesía escrita en lengua guaraní, pero destaca la influencia de este idioma en la lírica paraguaya. Algunos de los poetas bilingües, conocidos sobre todo por sus obras en guaraní, aparecen en esta selección, como Susy Delgado e Ida Talavera.
Veinticuatro poetas conforman esta antología, que empieza con Josefina Pla. Como Rafael Barrett, esta española tuvo una gran influencia en los poetas y escritores paraguayos que la tuvieron como maestra y guía. Cultivó casi todos los géneros literarios. Destaca su visión crítica sobre el idioma guaraní y su apoyo al mundo femenino: “… Oficio de mujer. / Manos moviéndose / sin pausa / como hojas / que se retratan arañando el cielo / para caer al suelo y ser pisadas…”. Además, poemas de amor (“Como he de ser”, “Imposible”,…), reflexivos, sociales, (“Mi beso es muchedumbre”), intimistas, que hablan de la muerte y el paso del tiempo.
Herib Campos Cervera es considerado el padre de la poesía nueva (vanguardista) en Paraguay. Entres sus poemas destacan sobre todo los de tema social, con fuerte tono reivindicativo. El único libro que pudo ver impreso fue Ceniza redimida (1950), pero muchos de sus poemas publicados en revistas y diarios se recogieron posteriormente en volumen. Unos de los poemas más importantes de Campos Cervera, seleccionado en esta antología, es “Un puñado de tierra”, en el que el poeta, desde el exilio, con tono pesimista añora a su patria. Anderson Imbert lo calificó como un “poeta sin alegrías”. Se incluyen además dos poemas inéditos, el último de ellos (“El día que me muera”) parece pertenecer a la última etapa del poeta.
Ida Talavera escribe en guaraní y en español. En esta selección, podemos leer poemas de tema elegíaco, sobre la fugacidad de las cosas, de protesta, combativos… En “Lo que yo sé” descubrimos que Ida Talavera no solo es una observadora pasiva de la realidad, sino además alza la voz para decirnos que la realidad es su maestra, la que le ha enseñado a sentir y a reflexionar. Defiende a la mujer en el poema “Mujeres de mi tierra”.
Hugo Rodríguez-Alcalá, además de poeta, es un gran estudioso de la literatura paraguaya e hispanoamericana. El tema del exilio está muy presente en sus poemas. “Proyecto de poema I” evoca a su madre, la describe leyendo tal vez un libro, es una forma de retrotraer el recuerdo de la patria; en “El pueblo” evoca el lugar de la infancia, ese lugar ameno que ahora le parece un sueño.
Oscar Ferreiro es poeta, ensayista y traductor de Apollinaire, Paul Éluard…Entre sus poemas, destacan “Mañana” y “¿…y los dioses”. Ester de Izaguirre concibe poemas reflexivos (“Ignorancia”, “Feria”), intimistas (“Celebrante”) y amorosos (“Estatua”, “Conjuro”).
Elvio Romero es el poeta paraguayo más conocido fuera de su país. La mayoría de sus obras fueron publicadas por la editorial Losada. Influenciado por Neruda, Alberti (este le dedicó un poema y le ayudó a publicar su primer libro, Días roturados), Miguel Hernández,  Herib Campos Cervera,... Como a otros, según Hugo Rodríguez-Alcalá, el exilio lo salvó del anonimato. Pero sin duda alguna, Elvio Romero fue el primer poeta que elevó la lírica paraguaya a un nivel de prestigio.
José Luis Appleyard, que en la escuela estudió a los poetas españoles de la Generación del 27, también sigue la línea de Elvio Romero pero no es un poeta solo de raigambre social, le gusta más hablar de la naturaleza, del paso del tiempo. Es un poeta que no grita, no exhorta, no busca combatir, pero su voz es una de las que más se escucha y queda en la memoria del lector. Sus versos sosiegan, como la misma naturaleza que describen. En esta antología, los primeros poemas son más relevantes.
Otros poetas que destacan son Rubén Bareiro Saguie con sus poemas breves, aforísticos. Raquel Chavez nos ofrece poemas o versiones de los cantos que describen la cosmogonía guaraní, es también un homenaje al antropólogo (y, por qué no, poeta: el que traduce también es poeta) León Cadogán.  Osvaldo González Real, ensayista y narrador, es conocido sobre todo por sus cuentos de temas ecológicos, sus poemas se acercan bastante a la poesía oriental y a la cosmogonía guaraní. Jacobo Rauskin describe en sus poemas la realidad cotidiana. Se trata de un poeta cuya poesía parece engañosamente sencilla. Mezcla incluso el habla coloquial de su tierra con la lengua estándar. El poeta busca acercarse al lector paraguayo hablando como se habla en la calle. Es un estilo que ahora parece estar muy de moda en los poetas paraguayos, sobre todo en la última generación. Elinor Puschkarevich tiene algunos poemas más intimistas y sugerentes, otros tienden al tono confesional, como “Rosi, mi hermana canaria”, en el que nos presente el tema de la amistad. En los poemas de su segundo libro, vemos la preocupación por el paso del tiempo y la añoranza del ayer.
René Dávalos, que tenía solo 22 años cuando falleció, es una de las voces más prometedoras que había tenido la nueva poesía paraguaya. Muestra de ello son los pocos poemas que dejó publicados, piezas como “Ausencia”: “¡Qué sola brilla / –y qué vacilante– / mi vida en tu oscuridad!”. Algunos de sus poemas, como “Joven poeta” y “Al hermano”, hablan de la muerte como si presintiera su propio destino (“Estabas listo para morir: / el cielo como fruta madura negaba su dulzura…”). “La amada”, en mi opinión, es unos de los mejores poemas amorosos que forman parte de este volumen. René Dávalos, con solo veintidós años, podía describir de forma tan madura y reflexiva un tema muy común como el amor. Solo ya eso lo convierte en un gran poeta que merece sin duda estar en todas las antologías paraguayas e hispanoamericanas.
Otros poetas seleccionados son Carlos Villagra Marsal, Renée Ferrer, Carlos Colombino, Jorge Canese, Nila López, Amanda Pedrozo, Joaquín Morales y Montserrat Álvarez. Todos ellos ofrecen un estilo personal y sin duda merecen un estudio y seguimiento pormenorizado.
En fin, esta antología nos presenta una parte fundamental de la poesía hispanoamericana, el capítulo que faltaba por conocer.


C.D.L.



Otras noticias sobre la antología:








sábado, 13 de diciembre de 2014

La patria del hombre

               Sergio Noe ha tenido la bondad de hacer  una nota para el diario Última Hora de Paraguay sobre el Premio Asturias Joven de Narrativa 2014 que acabo de ganar. Se agradece estas cosas. Para leer la nota →: La patria del hombre

miércoles, 30 de julio de 2014

Tengo fe

La lucha contra el dinosaurio es terrible, aun más si no poseemos las armas para enfrentarle. Lo sé. Pero no nos rendiremos, no importa dónde ni cómo estemos. Tenemos motivos para no rendirnos. Ejemplos son los campesinos que luchan por su derecho a un puñado de tierra, por una salud pública, por una educación igualitaria; los jóvenes, por un puesto de trabajo que les impida abandonar su hogar (su país) y les permita estudiar; las mujeres, por la igualdad y el respeto... por sus hijos... Tengo fe en el cambio. Tengo fe en que algún día podremos elegir responsable y concienzudamente a nuestros mandatarios, sin guiarnos por el color. Ojalá solo pudiéramos ver todo en escala gris. Cuántos problemas nos ahorraríamos. Que no haya tolerancia para los corruptos. Maduremos de una vez. Algún día madurará la conciencia paraguaya. Tengo fe. No nos pasará lo del cuento de Monterroso. Cuando la pesadilla pase, el dinosaurio ya no estará allí. Sí, señor.



jueves, 12 de junio de 2014

Me duele

Me duele la injusticia de la justicia paraguaya. Me duele su ceguera. Me duele el desprecio que tienen las autoridades por los artistas. Me duele que un artista y docente, que no ha hecho más que escribir para alegrar y educar a miles de niños, vaya a la cárcel; cuando los verdaderos delincuentes vacían impunemente las arcas del Estado para comerse un asadito todos los domingos de su vida. Me duele el no saber qué hacer para ayudar al escritor Nelson Aguilera. Me duele que vaya a la cárcel por un supuesto plagio. Me duele lo absurdo de todo lo que le está pasando. Me duele, me duele y me avergüenza que esto pase en Paraguay. Parece el país de lo absurdo



jueves, 20 de marzo de 2014

Susy Delgado, una voz junto al fuego

Susy Delgado (San Lorenzo, 1949), de las poetas paraguayas que escriben en guaraní,  es quizá la más conocida fuera del Paraguay. Su poesía, su canto reivindicativo de la lengua de su infancia, ha traspasado fronteras, siendo traducida a otros idiomas.
La voz de Susy Delgado se fue formando en el terruño familiar, en el campo (o en “la campaña”, como se dice en Paraguay), junto al fuego. Hoy es una de las poetas más reconocidas, maestra de muchos poetas en lengua guaraní.  
Susy Delgado es Licenciada en Medios de Comunicación por la Universidad de Asunción. Trabajó como columnista en Hoy, La Nación, y en otros periódicos paraguayos. También encontramos sus colaboraciones en revistas literarias como América sin nombre, Laotra, etc.
Entre sus obras más destacadas podemos citar: Tesarái mboyvé (Antes del olvido),1987; Tataypýpe (Junto al fuego), 1992; Ayvu Membyre (Hijo de aquel verbo), 1999; etc.
El lector que se adentre en la obra de Susy Delgado saldrá de ella tocado en lo más hondo de su ser. Cuando uno recita sus versos, no puede evitar recordar a Rabindranath Tagore que escribió: “¡Qué feliz eres, niño mío, cuando sentado en el polvo juegas con un  palo roto toda la mañana!”
Los poemas de Susy Delgado también se alimentan de la infancia perdida, ese mundo mágico al que siempre queremos volver, ese mundo que, como dice ella, salido de sus manos,  “pandorga pequeña, hermosa, / ya va bailando / arriba y más arriba…” hasta convertirse en un vago recuerdo, acaso en un sueño.
Los versos de Susy Delgado nos invitan a cantarlos junto al fuego, y para ello no hace falta guitarra ni arpa, el acento guaraní (como el grillo o la cigarra) ya trae la música incorporada.

Niño inepto
lo llamaban.
Por inepto,
nadie
le enseñó
nada.
Y en niño inepto
se quedó.

Mitã pituva
oñehenóivami,
mitã pituvágui
no mbo'éi chupe
avave
mba'eve.
Mitã pituvápe
opyta.

(Ne'êjovái/Palabra en dúo, Arandurã, pp. 86-87)

Amablemente, y para que podamos conocerla mejor, Susy Delgado ha aceptado responder a nuestras preguntas.

Escribes en guaraní y en español. ¿Hay alguna razón especial para escoger una lengua u otra?

Escribo en la lengua que me pide el momento o el tema. Si hablamos de escribir poesía, la lengua aparece en una especie de chispa inconsciente, que responde seguramente a motivos muy profundos… En un momento posterior, se puede agregar el análisis, una mirada más racional, y se puede empezar a jugar con otra lengua.

¿Es en ese momento posterior cuando las dos lenguas conversan juntas, como tú dices en la nota a Ñe’ê jovái (Palabra en dúo), “hablan entre sí”?

Sí, tal vez el diálogo comienza cuando se traduce, que es como un primer acercamiento a la otra lengua, pero se produce en forma más resuelta, cuando las lenguas se mezclan, tal como ocurre en nuestra vida cotidiana. En mi trabajo, este proceso se fue dando de a poco, ya que en los primeros años, traduje solo los poemas escritos originalmente en guaraní, al castellano; no se me ocurría que podía hacer también lo contrario, traducir del castellano al guaraní, hasta que un día, determinados poemas me sugirieron la idea.  Fue el momento en el cual fui tomando conciencia de que mis lenguas dialogaban entre sí, y en ese proceso, el último paso es asumir la mezcla, venciendo el prejuicio de la “lengua bastarda”, aceptar que la lengua viva no es esa materia ideal que teníamos en mente, ni está hecha a la medida de nuestros gustos. Creo que el escritor de hoy debe asumir la “el mbaipy” cultural y lingüístico y su desafío es crear una estética con esta arcilla impura, tal como lo hizo hace ya muchos años Emiliano. Hay una nueva generación de escritores que sin haber andado tanto camino, ya están entendiendo esto, y me parece muy bien.

¿Es el guaraní tu lengua materna?

Sí, yo aprendí el guaraní en mi casa, con mis abuelitos, con quienes crecí y pasé mi infancia, en la campaña, como decimos en Paraguay. No tengo formación académica en lenguas, pero con los años me volví una trabajadora entusiasta, apasionada de la lengua. Che rova atäko [soy persistente], pero añeha’ä mbarete hese [soy tenaz]…

¿Qué autores crees que influyeron más en tu obra literaria?

Cuando me hacen esa pregunta, el primero de quien me acuerdo es de mi abuelo, que no era un escritor sino un modesto agricultor, pero que cotidianamente nos contaba cuentos –a mi hermana y a mí- junto al fuego de la cocina campesina. Eran cuentos populares, que mi abuelo los contaba con una gracia muy especial, y que yo creo, sembraron en mí la semillita de la palabra, que con el tiempo yo cultivaría a mi manera. Además, todo ese tiempo inicial, de despertar al mundo, a la lengua, con esos ingredientes profundos y maravillosos que nos daba la vida campesina, cuando no teníamos televisión ni luz eléctrica y nutríamos nuestra inquietud de horizontes mirando las estrellas o persiguiendo luciérnagas por las noches… Yo creo que allí estuvo y allí estará siempre lo más hondo que me ha influido.
En un proceso posterior, puedo hablar por ejemplo de Rulfo, un autor que a mí me impactó profundamente, con esa visión poética tan tremenda, de ese lugar con el que puede identificarse cualquier lugar de Latinoamérica, donde los muertos conviven con los vivos, vivos y muertos se confunden… No sé si me influyó, pero sí que me marcó profundamente.

Aparte de la poesía, ¿qué otros géneros literarios cultivas en guaraní?

Desde hace más o menos una década, incursiono de tanto en tanto en el cuento; tengo un libro publicado en este género y una partida de textos más esperando, pero en cantidad y persistencia, la poesía le sigue ganando. Bueno, y además del cuento, he escrito prólogos y presentaciones de libros, comentarios de temas literarios, ponencias, cosas así… A un texto de largo aliento que no sea la poesía, todavía no me animo, al parecer.

En una lectura poética, te escuché decir que el signo más profundo de la poesía es el dolor. ¿Tus poemas nacen del dolor? ¿Crees que la tristeza es mejor inspiradora que la alegría?

Sí, yo siento que el dolor es el principal motor de la poesía, ese sentimiento de que somos una arenilla en el desierto, un relámpago perdido en la eternidad, capaz de percibir lo bello, capaz de percibir una vida más justa para el ser humano…, pero completamente incapaz de alcanzarla.

Hay una serie de poemas en tu antología Ñe’ê jovái (Palabra en dúo) que me gusta mucho. Se titula «Tataypýpe» (Junto al fuego). ¿Te identificas con estos poemas? ¿Cómo te surgieron, qué te llevó a escribirlos? Constituyen un canto a la infancia y a la familia. ¿Cuánto de autobiografía hay en tus poemas?

    Me nació precisamente del recuerdo de esa infancia que te comentaba más arriba, un recuerdo que siempre estará muy vívido en mí. En aquel tataypy ceniciento estuvo para mí el fuego inicial de la palabra y del mundo. Upégui che aju [de allí vengo]. Creo que ese retazo de mi vida tenía que aflorar en algún momento porque era como una deuda profunda que yo tenía con aquel tiempo. Y sí, creo que tiene mucho de autobiográfico.

¿Crees que es posible escribir sin tirar de lo autobiográfico?

Creo que no hay necesidad de “tirar de lo autobiográfico”, porque se quiera o no, eso se meterá en el texto por todos los resquicios que encuentre. Aunque creamos estar escribiendo algo totalmente alejado de nuestra vida personal, la elección de cada elemento y cada palabra estará guiada por lo que hemos vivido y aprendido… o malaprendido.

Según afirman algunos escritores paraguayos, en Paraguay, en especial en el interior del país, hay pocos lectores. ¿A qué crees que se debe esta escasez?

Seguramente se debe a una suma de factores, pero entre ellos creo que está el fracaso de la educación para acercar a los niños hacia los libros. Y seguramente tuvo que ver también la discriminación de la lengua mayoritaria; el 80% de los paraguayos fuimos alfabetizados en una lengua que no era la que hablábamos en casa, nuestra lengua materna. Actualmente se están revisando estas cosas, por suerte, se está restituyendo el guaraní a su lugar legítimo de a poco, se están revisando los métodos para promover la lectura… Y se empiezan a percibir los signos de un cambio incipiente, mejor tarde que nunca.

¿Qué consejos le darías a los jóvenes poetas que empiezan a escribir?

Si tienen una vocación profunda, seguramente que ni les hará falta consejos porque buscarán y encontrarán solos el camino. Pero de todos modos, a los tímidos o indecisos, les diría que se acerquen a la literatura con resolución, con voluntad de trabajar, porque la literatura es una aventura apasionante para bucear en lo humano, pero es un camino de trabajo, de mucho trabajo. Y les diría asimismo que se acerquen a la literatura con la apertura y la humildad para aprender algo cada día. Como suelo decir en mis talleres, hacer literatura es una búsqueda que no tiene final.


Para conocer más sobre esta escritora:

http://www.cervantesvirtual.com/buscador/?q=Susy+Delgado#posicion
http://www.portalguarani.com/394_susy_delgado.html 
https://www.youtube.com/watch?v=uI7f_tYu3Sc

jueves, 13 de febrero de 2014

Asunción en la Revista Clarín

La foto que adorna la página web de la RevistaClarín no es la de Venecia ni la de París ni la de Nueva York, sino de la bella Asunción, que también enamora. La foto la hice desde un rincón de Chaco’i. Ahora que la veo, recuerdo los versos de Néstor Romero ValdovinosEvoco en la distancia tu luz de atardeceres / el mágico silencio que tanto idolatré”, y también yo en silencio, como Ulises, evoco a mi Ítaca.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Primavera anticipada


En una mañana de agosto amanecieron con nuevas flores las orquídeas de mi abuela. Todavía no era primavera, pero, como si madrugaran, sus flores han despertado abriendo sus bellos pétalos colgantes, cual zarcillos de galopera.
Mi abuela, que tanto se alegra, trae su silleta y se sienta junto a las frescas orquídeas para tomar su cotidiano mate. Más tarde, a media mañana, pasan unas señoras vestidas de oficina y ven las flores. Le piden si no podría darles unas flores. Mi abuela les niega con la cabeza. Pero las mujeres que ponderan tanta belleza, le ofrecen por un solo ramo doscientos mil guaraníes (más de treinta euros). Aún así mi abuela les dice que no. Más tarde, sonriente, me comenta que prefiere morir de hambre antes que dar sus esperadas orquídeas.
–Total, la belleza y el dinero duran poco tiempo. Y a mí que ya tengo mucha edad –dice mi abuela–, me alegran más las flores.

martes, 17 de septiembre de 2013

El malabarista

En una de las calles de San Lorenzo, un malabarista canta al compás del rugir de los motores, que esperan atentos ante el semáforo que se encienda el color verde. Nadie se fija en los ojos rojos del malabarista, a nadie le maravilla ya lo que hace.
El malabarista sigue cantando su pena, y sigue moviendo sus manos infinitos. Mantiene la mirada en un solo punto, conseguir algo para comer. Su boca, ese abismo, se abre al cielo mudo. La noria sigue girando en sus manos, esas manos cansadas de pedir, cansadas ya tenderse ante las ventanillas polarizadas de los ojos que no quieren ver el color de la realidad. La miseria gira en esas manos. De alguna forma, cual ave negra, se posa también en la nuestra, y sigue y sigue su vuelo, emigra y nunca muere la miseria.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Un lugar ya muy lejano

Cuando yo era chiquillo, en las siestas, mientras todo el mundo dormía, solía bandidear por el pueblo con una hondita en la mano. Aún no conocía los videojuegos. Los ancianos me prohibían disparar a los cardenales. Esas aves con el casco rojo, el pecho blanco, las alas y la espalda como el color del plomo, siempre limpios como los hijos de la lluvia. Son aves sagradas. Los viejos me decían que Dios se iba a enojar conmigo y enviaría al viento contra mí, para llevarme muy lejos de mi tierra si perseguía a sus cardenales. Yo nunca hice caso de aquellos consejos.
Y mírenme dónde estoy ahora. Cual hule que lleva el viento… Por eso, mita'i churi, no dispares a los Cardenales de casco rojo, porque el viento podría llevarte a un lugar muy muy lejano.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Un amigo


Algunos perros ya te quieren sin ni siquiera  conocerte. Se acercan a uno con cierta timidez para hacerte compañía, como este que se acercó a mí una noche fría y solitaria, en Caaguazú, mientras espera el colectivo que me iba a llevar a Repatriación.
Algunos perros tienen algo en la mirada, como si acabaran de llorar. Llevan el rabo entre las piernas, como si acabaran de ver el rostro del miedo.
Al verlo allí, tan solo, quería llevarle conmigo, ayudarle, como a mí me ayudaron y lo siguen haciendo, como a mí me siguen abriendo las puertas... Pero yo no hice nada para darle un hogar.  Allí se quedó el perro con su fría y oscura noche. Yo seguí mi camino. Soy más bandido que él. Ese perro sigue en su tierra, ¿es más patriótico que yo?

sábado, 14 de septiembre de 2013

El pescador de sueños

No solo los peces se ríen de ti, pescador, sino también las golondrinas. Tu vida es así, algo parecido a la mía. Pero por la noche vendrá tu novia la luna, para hacerte compañía y contarte lo que ha visto en otras tierras. Quién como tú, pescador, que sigues tan fiel, esperando en tu sueño. Aunque la mierda te invada, tú fe es fuerte como tu corazón. Solo yo te comprendo, creo, igual que tú, que algún día consiguiéremos nuestro sueño. Ese gran pez no andará ya muy lejos…

viernes, 13 de septiembre de 2013

Repatriación, la cuna de los amigos

29 de agosto

        Soy el trotamundos más rico del mundo. Hoy, por ejemplo, he amanecido en uno de mis tantas casas (en este caso la preferida) que tengo por el mundo, en Repatriación-2ª Línea Irrazábal (Pueblo de Dios). Y antes de que todos despierten recorro las calles del que hace pocos años era solo un pueblo y que ahora es toda una ciudad. Busco a los viejos amigos. Muchos ya no están, están fuera, en otro lugar, en otro país. Pero encuentro a algunos, y ellos me alegran el día. Me gusta volver a pisar la tierra que en mis años de adolescente me conducía a la escuela, a mi casa, a la casa de mis amigos… Pisar la calle donde todo empezó, desde donde salí un día sin saber hacia dónde me conduciría el azar. Tanta fue mi sorpresa al descubrir que he vuelto donde he empezado. Me doy cuenta que todavía no he dado ni un paso. ¡Tanto por recorrer aún que me queda! Me emociono entonces, ¿la aventura acaba de empezar realmente?

jueves, 12 de septiembre de 2013

El Mercado 4


            El Mercado 4 es el mercado de los pobres, pero también es el alma de la ciudad. En ese lugar el sentido de la vista disfruta de un variado colorido de las mercancías. El sentido del olfato se deleita con los olores de las frutas, del asadito frito… Solo el ruido puede que nos moleste un poco, pero no olvidemos que estamos en un mercado donde escucharemos de todo. Pero concentrémonos solo en las vendedoras, ellas son la voz de ese lugar.
Todo lo que necesita la gente lo encuentra en el Mercado 4.
Se ha formado en este lugar un cosmopolitanismo comercial, hay vendedores de todas las nacionalidades, desde coreanos, chinos, árabes, africanos...
–¡Empanada de mandioca barato!, ¡empanada de mandioca barato! –pasa gritando el hambre, sin ir muy lejos.

Perderse en el Mercado 4 es la mejor forma de reencontrarse con uno mismo. Ya no veo a los escuálidos y silenciosos caballos  (o burricos) arrastrando la carreta. Ahora abundan las motos y los carromotos. En este emblemático lugar, las vendedoras más amorosas te salen al paso, diciéndote con una sonrisa: “Amor, qué estás buscando… Cielo, qué le podemos ofrecer? Cariño,…?” Ellas saben cómo subirnos la autoestima. Y como la afectividad es a veces efectiva, de vez en cuando compro algo. Un cocido con chipa, por ejemplo, ese sabor auténticamente guaraní. Pero cuidado, después del éxito de la película paraguaya 7 cajas los precios han subido en este laberinto y a la vez paraíso comercial.
Los carretilleros pasan con las ruedas chirriantes de su carretilla. Como en la película, buscan a quien llevarles hasta el colectivo, o el taxi las cajas que contienen mercancías. Al recorrer por los pasillos del Mercado 4 me parece escuchar la voz de una chica que grita: “Corrée, Víctor, Corrée, Víctor”. Esa voz parece que se dirige a mí, pero un poder extraño se apodera de mis piernas. Me quedo paralizado ante lo inevitable...

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Visita al lago ypacaraí (Areguá)

Lo que a mí me pasó al ver en un solo plano el árbol florido del tajy, el limpio cielo azul y el lago, fue un amor a primera vista.
Después de ver este paisaje, comprendo por qué Gabriel Casaccia nunca dejó Areguá, por más que se haya exiliado a la Argentina. Su pensamiento siempre estaba por estas calles que nos llevan al lago Ypacaraí. En Areguá sus sueños se alimentaban de los colores de este lugar…  Aquí todo es para siempre, hasta la belleza.
Según creo yo, ‘Are’ significa durar, eterno; y ‘gua’ de. Areguá significa ‘de lo eterno.’
No he podido explicar hasta ahora lo que he sentido al encontrarme en este lugar. Da gusto pasearse por sus rincones, ir caminando desde la Iglesia de la Virgen de la Candelaria hasta el Castillo Carlota Palmerola, luego, pasar por la vieja estación del ferrocarril donde ayer nomás paraban los asuncenos en los días de verano, para al final dirigirse al lago. Sencillamente me siento agradecido por conocer un poco más sobre mi país. Hay cosas que brillan ante nuestros ojos y no las vemos.

Areguá también es conocida como la ciudad de la frutilla. Mientras una señora me sirve una jarra de jugo de fresa, me cuenta que hace muchos años, un vendedor de este lugar recogió unas frutillas de su huerta para venderlas en el mercado asunceno. Se marchó en el tren de la mañana, y cuando volvió al medio día, alegre compartió con sus hijos el éxito de su venta. Las frutas eran tan dulces que quien las probaba compraba algo. Desde entonces toda la ciudad cultiva y vende la fruta más dulce de este lugar.

martes, 10 de septiembre de 2013

La carreta, símbolo de la agricultura paraguaya

En el Puerto de Asunción me encuentro en una plazoleta uno de los símbolos paraguayos, la carreta. Al verla allí me viene a la mente uno de los versos de una canción que ya se ha hecho popular en Paraguay. Dice la canción: “la carreta es el rancho que camina, con el tiempo ha dormido en su rodar”.  
Yo, al igual que Elvio Romero, de pequeño siempre quise ser carretero. No solo para sentirme libre sino también porque me gustaba holgazanear. Muchas veces dirigí la carreta que traía la mandioca, el maíz, el algodón, la leña, la vida…Esa carreta es la cuna apacible donde se mece el antaño sueño paraguayo. De la huella de la carreta nacieron todos los caminos de este país. Es símbolo de nuestra agricultura. En la foto el yugo reposa, sigue esperando al buey que anda por ahí errante. Hay muchos bueyes, pero pocos carreteros.


lunes, 9 de septiembre de 2013

Los niños de la Chacarita

18 de agosto

En uno de los bancos de la plaza, frente al Cabildo, me siento a descansar de mi larga caminata por Asunción. Unos niños pasan corriendo junto a mí, como si acabaran de salir de la escuela (no sé si van a la escuela, seguramente que no). Vienen gritando en guaraní: “Quien llega último es un tonto”. Un policía, muy serio, les dice algo. Uno de los niños, el más sucio, se detiene y llama al uniformado por su nombre, este sonríe y el niño se aleja corriendo. Todos se tiran en la fuente, gritan, están felices. Bajo la petrificada mirada de Juan de Salazar y Espinosa –fundador de Asunción– hacen volteretas en el aire y se zambullen en el agua. Me alegra saber que los niños de la Chacarita aprovechan la fuente que está frente al Cabildo de Asunción, ellos saben que el agua de allí es mucho mejor que la del río. Son listos, de eso no hay dudas.

viernes, 17 de junio de 2011

¿CÓMO DEBE PENSAR UN EMIGRANTE PARAGUAYO?

Y éramos ya los innombrables,
los pobres hijos de la tierra.

Elvio Romero


Esta pregunta me hice un día, mientras estaba pintado subido a un andamio.
Obviamente, salimos de nuestro país en busca de algo mejor, de un trabajo que nos permita ganarnos dignamente la vida. Ya que como sabemos en nuestro país no hay trabajo. Aunque de eso la mayoría culpan a los políticos, al gobierno, lo cierto es que no solo ellos tienen la culpa, sino también nosotros. ¿Falta capital? Sí. Pero la mayoría no saben lo que significa. Y si lo saben, no saben cómo manejarlo. El capital es una semilla que primero germina en nosotros.
Conozco a muchos que vienen a España y a muchos otros países. Para ello venden sus terrenos o piden un préstamo con un interés muy alto, sacrificando por ello muchas cosas.
Lo sé, porque yo también lo hice. Y cuando llegan a trabajar, trabajan todo el tiempo, apenas viven, ni siquiera se alimentan bien, ni duermen bien.
Claro, me olvidaba, vinimos a trabajar, a ahorrar. A juntar ese bendito capital perdiendo hasta la propia libertad.
Y cuando ya hemos ahorrado mucho, regresamos a nuestro país. Pero qué pasa, muchos van y el dinero que llevaron, se les acaba en tres meses, haciendo inversiones que salen mal porque no son bien planeados. Otros van de farra y así recuperan todo lo que no han farreado, aniquilando cuatro años de trabajo en cuatro meses. Esto es real. Y para colmo muchos vuelven a repetir el ciclo, es decir, a pedir prestado dinero, a vender sus inmuebles, etc. y vuelven a sufrir. Y todos se tropiezan con la misma piedra una y otra vez. El dinero, amigos, no puede vivir sin el conocimiento, el conocimiento sin embargo sí.
Por eso, el joven paraguayo emigrante lo que debería hacer cuando reside en otro país aparte de juntar capital trabajando, es adquirir conocimientos formándose, estudiando. ¿Cuántos cursos de formación hay que no tenemos en nuestro país? ¿Cuándo el paraguayo tomará la iniciativa de superarse? El día que lleguemos a conocer nuestras raíces, nuestra historia, por la que lucharon nuestros primeros próceres, ese día nos daremos cuenta de que para que el país mejore primero debemos mejorar nosotros, ya que nosotros somos parte fundamental de él. Ese día ya no nos sentiremos inferiores porque habremos recobrado nuestro verdadero valor.
La mejor inversión que hace uno por sí mismo es la formación.
¡Cuando ganaríamos y con nosotros nuestra patria si viniésemos además de a trabajar también a estudiar! Y luego aunque volvamos a nuestra tierra con mucho o poco dinero, aunque vayamos de farra en farra, el conocimiento, la profesión adquirida es algo que nadie puede quitarnos. Ese es el verdadero capital. Especialmente digo esto para los jóvenes que están en este grandioso país ¿Por qué no se forman al menos? Es lo mejor que podrían hacer por el Paraguay.
No hay que olvidar, compatriotas, que las buenas costumbres inducen a hacernos mejores; las malas, a empeorar.


Cristian David López
Oviedo-Asturias
16/06/11