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miércoles, 15 de octubre de 2014

Buenos Aires


Aquella tarde de sábado
de un verano cualquiera
nos burlábamos del sueño,
del futuro nos reíamos,
mientras me fumaba cien
pesos en tu blanca piel,
tu piel que sabía amar,
tu piel tatuada con versos
que quemaban el respirar.

Hoy lo recuerdo mientras
camino pateando los cubos
que esperan tus fotos,
voy silbando bajo la lluvia
la melodía de tu nombre…

lunes, 18 de agosto de 2014

La musa


Una tarde de abril vino conmigo hasta mi casa.
Ella quería hacerlo en el parque,
en cualquier parte.
Le dije que esperara.
Pero ella siguió lamiéndome las orejas,
 al final no pude resistirme.
Al principio fueron fogonazos,
dos veces al día a veces tres cuando la cerveza
fluía y el tiempo se llenaba en mis párpados blancos.
Me siguió inspirando porque las noches eran largas
y los domingos, aburridos.
Un día se fue con Xaime Martínez,
que toca blues en una banda,
otra vez se colgó de la barba de Sevillano,
pero este no se dejaba engatusar por ella;
una semana después probó con Carlos Iglesias,
que aprovechó la ocasión para hablarle de cine
(quién lo iba a decir, era el más tímido de la tertulia,
o eso creía yo),
tampoco se negó a Pablo Núñez,
que pasa de arrancar las rosas
y va directo al grano.
Pero cada fin de semana se escapaba con Martín,
sin dejar de coquetear con Javier Almuzara.
Yo trataba de seguir sus pasos alguna tarde,
cuando la encontraba,
pero me era imposible seguirla.
Hace mucho que no la veo. Hoy la recuerdo vagamente.
Y ahora que la necesito, me pregunto dónde cojones estará.


viernes, 4 de julio de 2014

Tanto afán para qué

Todo lo que hoy aprendo mañana olvido.
Tanto afán para qué si todo acaba
como si nada hubiera ocurrido.
La rosa, tanto si la arranco o no,
al otro día muere en el camino.
Un fuego que se resiste a resistir
es la vida, solo un fatuo espejismo.
Sin memoria ni pasado el destino.
Mi futuro es un túnel oscuro.
No puedo ver la luz, estoy perdido. 


sábado, 31 de mayo de 2014

Última tarde de mayo


Es la última tarde de mayo. Contemplo desde mi ventana la Plaza de Toros. Y escucho que:

En un viejo árbol
canta escondido un tordo.
Por un instante siento que es el viejo
árbol el que se apena oscuro y canta
despidiendo este día.



miércoles, 27 de noviembre de 2013

El temor

En este lago
mi toro no bebe agua.
Tiene miedo a los cuernos
de su propio reflejo.

sábado, 30 de marzo de 2013

La oración

 A veces, cuando con sonriente
interés escucho el sermón de tu madre,
la miro y pienso en los versos de Neruda:
“Me gustas cuando callas porque estás como ausente”.

sábado, 12 de enero de 2013

Luciérnaga

No quiero ser el reflejo
de la luna en el lago.
Yo quiero ser algo más.
Totalmente independiente.
¡Yo quiero ser, al menos,
luciérnaga  que alumbra
en el oscuro bosque
con su propia luz el vuelo!

lunes, 7 de enero de 2013

Cuando muere una
mariposa, una rosa
se marchita en
algún rincón.

Cuando pasa un día
alguien se marcha
para no volver...

viernes, 24 de agosto de 2012

Lui-Lui

Aipyso che kuã
Lui-Lui asapukái.
Lui-Lui oguahe,
Ogueru ipepoguype
yvyty piro’y.
Lui-Lui oguejy che kuãre.
Ha oikojey che hegui
mitã'i koygua,
okyhyjeva he’i hagua
ndeve: Rohayhu.

CDL

viernes, 10 de agosto de 2012

El Jakaré


Mamá ha cerrado la puerta
para no dejarte entrar.
Dejo mi ventana abierta
para que puedas pasar.

                *

Si no quieres verme triste
no digas que ya te vas.
Deja a tus besos decir:
"Chau, mi amor, mañana más"


En Paraguay, se le llama "Jakaré" al impertinente amante que visita a su amada en las madrugadas, y que acostumbra, como un Romeo, entrar por la ventana. Las madres siempre rezan: cuidado con el jakaré.

sábado, 2 de julio de 2011

ESPÉRAME AQUÍ

                                                A Rosalía

Hace tiempo que ya no te conozco,
me olvidé de tu voz, de los gestos
que hacías con los labios.
Tu cabellera negra que se encendía,
poco a poco se me apagó.
¿Qué será de ti, qué será de mí?
Le pregunto al del espejo,
ese que lleva una bolsa en los ojos,
tal vez de tanto esperar, de tanto soñar.

¿Dónde estará ese lugar
en que tal vez volvamos a encontrarnos?
Hambrientos de apagar lo que nos entristece.
¡Vaya camino que nos separó!
«Espérame aquí», dijiste. Recuerdo la lluvia
y que, como una enorme raíz,
el tiempo me abrazaba.
Quedé indefenso
y mi alma se oscureció.

Y pasaron los años, millones de gotas
sucedieron,
se cayeron los edificios a mi alrededor,
se multiplicaron las calles con mis pasos
las ratas me miraron maquiavélicas,
temblé y la tierra a mi alrededor
se fue rompiendo,
me volví tal vez duro.

Y como al demonio el fuego te siguió,
con tu imagen se marchó,
lloré unos años, miles de noches extinguí
y algunos días no te soñé.

A veces creo que aún estoy en esa esquina,
en donde me dijiste
«Espérame aquí».

C.D. -2011