miércoles, 24 de junio de 2015

Hotel Origen


            El poeta Javier Vela (Madrid, 1981) con su reciente libro de poemas Hotel origen (Pre-Textos) ganó el XV Premio de Poesía “Emilio Prados” y suma un galardón más en su haber literario.
            Hotel Origen está dividido en tres secciones, en total contiene 86 poemas, la mayoría de amor. La protagonista principal es Amara (un nombre ya simbólico). A ella es quien a se cita constantemente en los poemas. Se la describe cantando, envuelta en una toalla, mientras completa un crucigrama, en sus diversos estados de ánimo: “Amara se impacienta: su corazón anhela / mareas de invierno en playas de verano”. Amara es “la contraimagen de la muerte”.
            El lector llega a preguntarse por qué no se  ha puesto como título del libro el nombre de Amara. Tal vez porque los poemas fueron escritos en un hotel, mientras el poeta estaba en compañía de Amara. En el último poema, nos dice que Amara se ha marchado mientras él dormía. Pero no se ha ido del todo. “En la almohada atisbo una pestaña: / en ella sigue Amara”, nos dice en los versos que cierra el libro.
Aunque los poemas sean de amor, Vela no cae en el patetismo ni en lo cursi, ese es uno de sus méritos. Ha sabido hablar de un tema tan recurrente, del que todo parecía haberse dicho ya. Sin abusar y recargar los versos con la palabra “amor”, las historias e imágenes de cada poema sugieren un amor nuevo, recién vivido, recién dicho.
Hotel Origen canta al amor y a la mujer, como tantos otros poetas antes, pero de manera distinta. Aquí les dejo un poema del libro:


Mujer, agua dormida,
imagen afluente:
lago en que se desborda mi deseo,
venero que me adensa y me contiene,
dame tu sal, desátame;
sácame del marasmo de las ideologías;
líbrame de las hordas egotistas,
dame valor
y miedo.


sábado, 20 de junio de 2015

Estamos todos en pecado


Antes de dormirme suelo leer un poco, dicen que eso es bueno para que el subconsciente tenga algo que soñar. Quizás toda la literatura está hecha de sueños, o al revés, los sueños están hechos de historias ―a las que luego llamamos literatura― contadas a los niños de generación en generación. Hace unos días, antes de irme a la cama, leí unos poemas del poeta alemán Bertolt Brecht. Y durante toda la noche soñé con unos versos suyos que se repetían en mi memoria. La voz que recitaba no era mi voz (suelo leer en voz alta, sobre todo poesía), sino la de unos niños que tenían todos el mismo rostro, sucios y esqueléticos, con las cuencas de ojos vacías. Los versos decían: “Las parejas / van a la cama. Las mujeres jóvenes / parirán huérfanos. / parirán huérfanos, huérfanos…”. No había forma de callar esas voces. No podía despertarme de esa pesadilla.
Al día siguiente empecé a murmurar sin darme cuenta esos versos y pensé en la niña paraguaya embarazada, pensé en las miles de niñas violadas y embarazadas durante estos últimos años, y no pude evitar recitar aun con más fuerza esos versos de Brecht. No pude callarme más. Era la rabia la que recitaba. Era la impotencia la que recitaba. “Las niñas van a la calle / parirán huérfanos / parirán huérfanos”, repetí.
¿Cuántas niñas huérfanas paren a niños huérfanos en mi país? El caso que se conoce ahora en todo el mundo es solo uno de los miles que no salen a la luz, que la gente misma olvida. Los violadores se pasean con la conciencia tranquila por las calles de mi país y nadie hace nada. La gente misma prefiere muchas veces mantener oculto un caso así, porque tal vez creen que es algo natural. A veces creen que es algo vergonzoso, la vergüenza es el silencio. No saben que es un delito, aunque la justicia paraguaya se mantiene ciega ante estas situaciones. Solo actúa cuando un organismo internacional le dicta que “esto es un delito y hay que encarcelar al culpable”.  
Si no sabemos defender a nuestras niñas, ¿cómo podremos defender nuestro país? De ser patrióticos nos ufanamos y destruimos la infancia de nuestros hijos. ¿Quién defenderá a nuestros niños si nosotros mismos dejamos que el lobo viva entre nosotros? Debemos castigar con toda la fuerza de la ley a los que cometen estos delitos para que no se repitan más. No debe haber impunidad para los pederastas. No podemos callarnos. La gente no sabe que su silencio, su falta de protesta también es un delito. El verdadero pecado no es el aborto, sino el dejar que los violadores sigan violando con toda impunidad. Demasiada tolerancia es nuestro pecado.
El verdadero pecado es dejar que nuestras niñas tengan miedo. Si siguen así, acabarán odiando a sus propios hijos huérfanos, y al final ellas también abandonarán a sus hijos. Hijos que crecerán sin el amor de la madre. Los hombres violan a las mujeres porque no recibieron mucho amor de sus madres, porque no aman a sus madres, porque no son hijos de verdad.



martes, 16 de junio de 2015

Una infancia heroica

            
           

Este sábado volví del cine como si hubiese regresado de mi infancia, de la infancia latinoamericana, claro. Conducta, la película cubana de Ernesto Daranas, nominada al Goya en el 2014 como Mejor película hispanoamericana, para mi suerte, se sigue proyectando en los cines españoles. Este filme nos muestra la vida de Chala (Armando Valdés Freyre), un niño de once años que trabaja criando palomas y amaestrando perros de peleas para mantener a una madre alcohólica y drogadicta; un niño valiente que acude a la escuela con todo ese mundo marginal y violento en el que vive. Pero como en casi toda Hispanoamérica, la casa suele ser un infierno, y solo un lugar es el paraíso del niño, la escuela. Es allí donde Chala encuentra la luz, la bondad, la solidaridad, la amistad, la esperanza en un futuro que se ve incierto, y el amor, el estar enamorado le ayuda a olvidar el mundo miserable que le rodea. ¿Cómo no sentirse identificado con ese niño que se emociona ante Yeni (Amaly Junco), la compañera que le gusta? ¿Cómo no sentirse identificado con ese ambiente escolar, donde se juega al amigo invisible por el día de la amistad, al partido de fútbol en el patio de la escuela? Todas esas cosas son un paraíso para Chala. Es difícil no  volverse a mirar, cerrar los  ojos a esa realidad que me es tan cercana, que solo ayer viví y que muchos de los niños paraguayos, argentinos, cubanos, etc. padecen aún hoy. La historia de los niños de la calle que nos relata Daranas parece sacada de un cuento de Charles Dickens.
            Conducta tiene un transfondo moral. Con las figuras de la madre soltera, alcohólica, maltratada, y el hijo que crece en ese mundo turbio, nos descubre una realidad dolorosa, ignorada, que de alguna manera se critica en esta película. Solo la escuela parece ofrecer una salida, una esperanza. Sobre todo la figura, el apoyo incondicional de la maestra Carmela (Alina Rodríguez) ―que lucha por sus alumnos como si fueran sus propios hijos― nos enseña ese amor que nos abre los ojos más escondidos de nuestra conciencia, nos mejora como persona. Carmela encarna la figura de una mujer luchadora, que quiere que sus alumnos no falten a la escuela, que se enfrenta a los burócratas que ponen travas y más travas a una sociedad desfavorecida. En ese mundo, Carmela quiere seguir enseñando hasta que no le queden fuerzas para caminar. Maestra que prefiere teclear en máquina de escribir, porque le gusta que las palabras suenen. Quien cree que no lleva tanto en la escuela. “Yo doy clase aquí desde antes que tú  nacieras”, le dice a la supervisora que la quiere echar, quien le responde: “A lo mejor ha sido demasiado tiempo”. Pero Carmela le contesta: “No tanto como los que dirigen este país”. Esta frase de la maestra resume tal vez un cansancio de tanta miseria.
            Cuánto salimos ganando al ver una película como Conducta. Desde el primer minuto nos sentimos cautivado por las imágenes de los tejados, las calles con los Chrysler viejos, los trenes de otros tiempos, la gente, en fin, por La Habana. Pero lo que más impresiona es el drama social que se relata en la película. Desde la primera escena se mantiene la tensión del público sin dejar de emocionarnos.
Una película demasiado buena para ignorarla, para dejar de verla.


Trailer


sábado, 6 de junio de 2015

LATAS VACÍAS


Paraguay 2014 – Color 74 min.
Dirección: Herib Godoy
Guión: Herib Godoy con la colaboración de Néstor Amarilla Ojeda
Producción: Miguel (Kavi) Rodríguez
Fotografía: Herib Godoy
Montaje: ONG Sociedad Cultural
Música: Mauro Acosta, Dani Rodas
Efectos visuales: Francisco Philiponi
Protagonistas: Aníbal Ortiz, Máximo Florentín, Antonia Florentín Medina, Miguel Rodríguez, Blas Filartiga, Arturo Ortiz, Fátima Oviedo, Sergio Cardozo, Dani Gamarra y otros.


La magia de Latas vacías

Como cuando era un niño y me sentaba con otros niños junto al fuego para contarnos historias de Pombero, de plata yvyguy (tesoro enterrado). Así me he sentido al ver la magia de Latas vacías. El miedo de cuando éramos niños, un temor ingenuo que ahora aflora en mi memoria, pero que en todo caso nos lleva a la infancia paraguaya, ese mundo irrecuperable. 
Latas vacías tiene como argumento principal la leyenda del plata yvyguy. Según la creencia popular, se trata de tesoros enterrados durante la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870) por los soldados paraguayos, cuyas almas son los celosos guardianes de dichos tesoros.
Es verdad que en algunos momentos, Latas vacías se acerca un poco a las historias que narraba la serie Sombras de la noche, donde el eje central era lo sobrenatural de las leyendas paraguayas. Aún así Latas vacías no deja de sorprendernos y de cautivarnos. Aunque el público paraguayo sabe ya de antemano de qué va a tratar la historia, la vida de Alfonso (Aníbal Ortíz), que pierde a su familia y a su hermanito, al que quería ofrecer un futuro mejor, nos conmueve. Porque este largometraje nos habla de esperanzas y de sueños. Una historia con una moraleja: se deja entrever el destino del hombre bueno y honrado, que encarna, en este caso, Alfonso, el protagonista que trata de sobrevivir recolectando en un vertedero latas vacías. Su suerte huye de él cuando Alfonso la persigue, pero viene a él cuando es Alfonso el que se aleja de ella. Cosas de la vida.
Hérib Godoy ha sabido contarnos una historia antigua y viva con una originalidad que sin duda le ha consagrado como toda una revelación. Mezcla lo real con lo maravilloso, los sueños con la vida.
Con Latas vacías el cine caaguaceño se presenta como una muestra más de las cosas maravillosas que se pueden llevar a cabo. Tenemos potencial y Latas vacías lo demuestra con creces.
            Lo que destaca de este film es la forma con que se cuenta la historia. Todos los detalles están bien colocados, no parece que sobre nada. Un historia sencilla, redonda, con un final feliz. El protagonista, Alfonso ha sabido interpretar su papel, convence a los espectadores. Es un soñador como muchos paraguayos. Pero no un soñador codicioso. Solo quiere tener una vida dichosa, tener una casa, una familia. Un personaje que retrata al paraguayo que quiere salir de su pobreza, de su vertedero y pese a todo acaba siendo un afortunado.
            En Paraguay, la gente es experta en encontrar tesoros en los vertederos. La genialidad siempre estuvo en esta tierra. Los seres potenciales saben arreglarse con lo poco que tienen para crear una bella obra. Pensemos por ejemplo, en “Sonidos de la tierra”. Espero que Latas vacías sea el principio de un gran futuro cinematográfico. Ningún paraguayo debería dejar de verla.


Cristian David López


Trailer oficial de Latas vacías





           

miércoles, 3 de junio de 2015

Poetry Slam Oviedo

El sábado 27 de mayo, había participado en el “Poetry Slam Oviedo”, recital poético organizado por Llamazares Miguel, excelente músico y creo que también escribe poesía. Era la primera vez que asistía en algo parecido, en el que íbamos leyendo uno a uno nuestros poemas y luego los jurados votaban al que creía mejor. En verdad, fue muy divertido. Me lo he pasado de maravilla. La presentadora, carismática, supo captar la atención del público hasta el último momento.
El recital fue en el bar Per Se, un lugar especial para escuchar poesía y compartir entre amigos.
Me gusta que estas actividades se realicen en Oviedo. Que la poesía alce su voz, se haga escuchar y que deleite, que entre en la vida de las personas. Sin duda, da gusto un sábado así.  
A continuación les dejo el vídeo de mi lectura. El primero es la del poema "Víctor", el segundo, "Pat Garrett".




Tratado de identidad

  
   Un mes estudiando para los exámenes. Metiendo en mi pequeño cerebro datos, nombres, fechas, definiciones y rasgos fonéticos y versos y políptotos y  polisíndetons y ¡ah! muchas otras cosas que ya he olvidado y que tal vez nunca me habrían servido para sobrevivir en este mundo.
Después de tantos días de empollar, descubro que subí de peso casi cinco kilos. Los números no mienten, tal vez es la sabiduría la que pesa. Sí, señor. Menos mal, que a partir de ahora puedo dedicarme a beber literatura pura, como Tratado de identidad (Oblicuas, 2014), el nuevo de libro del joven poeta Miguel Floriano.  
Sin duda alguna, a Floriano, como a todo poeta, le gusta jugar con las palabras. Es una forma de descubrir lo que está oculto en la hoja en blanco, en la mente en blanco. Descubrimos en estas páginas poemas de amor y poemas que hablan sobre la propia poesía y la palabra, es decir, el acto del lenguaje; otros, los que más destaco, son irónicos, como este que copio a continuación:

IV. La madre
            Mother do you think they’ll drop the bomb?
            Mother do you think they’ll like this song?
            Mother do you think they’ll try
            to break my balls?
            Pink Floyd

Ya está bien. No te has comido
las lentejas –y eso que mira, hoy les eché
esa morcilla que siempre dices que no tienen,
que les falta–. Ya no sé
qué darte de comer, todos los días
arroz o pasta, nada más. Ni siquiera
te gusta el estofado. Tu cuarto,
para colmo, hecho una auténtica
leonera. Con esta vida que
llevas, hijo mío, no es posible
convivir: como no cambies dejaré
de comprarte libros de poesía.
  
           

            Es solo una muestra de las piezas valiosas que guarda Tratado de identidad. Un libro que hace que valga la pena tanta espera para leer literatura. 

martes, 19 de mayo de 2015

A mis soledades voy


Mediodía en Kensington Park
Javier Sánchez Menéndez
La Isla de Siltolá, Sevilla, 2015


Mediodía en Kensington Park es el cuarto volumen de la serie Fábula que publica el poeta y editor Javier Sánchez Menéndez (Puerto Real, Cádiz, 1964). Son pequeños testimonios de breves momentos que abarcan desde el año 2008 al 2012, escritos en Cádiz y en Londres.
Acercándose a la línea diarista, a la reflexión, a la poesía, a veces, surrealista, Sánchez Menéndez nos cuenta su recorrido desde la primera página. Es fácil dejarse llevar por su prosa. Nadie puede resistir a la tentación de acompañarle en su viaje. Pero para este viaje hay que aceptar que la literatura se lee intuitivamente para que resulte placentera.  
El autor sabe cómo sorprendernos con lugares que visita porque también él se sorprende observando el mundo, como un niño al que todo le parece recién creado.
Un paisaje otoñal descubre en su recorrido “El aire ya ha cambiado”. Encuentra un gorrión herido y lo deposita en un tronco de olmo. Él también está herido. Por eso camina. Paseando se cura el alma.
            Un caminante al que no le abandonan los libros. “Los libros no se limpian, los libros se devoran, se leen”, “Las grandes obras nunca se acaban de leer”. Y ahora, mientras recorre las calles de Kensington, piensa en su infancia, a la que desea volver. En el fondo todavía se siente un niño: “El fin de este paseo es conocer al niño…”, confiesa. También la presencia de la madre ilumina de alguna manera la figura del poeta.  
            Pero donde más le gusta estar es en el parque, rodeado de árboles, de sombras, rodeado de sí mismo.  Así conversa consigo mismo. Al leer estas líneas, nos vienen a la mente los versos de Lope de Vega: “A mis soledades voy, / de mis soledades vengo, / porque para andar conmigo / me bastan mis pensamientos”.
            Sánchez Menéndez busca la dicha en el parque, en la soledad. En el parque se ampara de la muerte misma. En el parque no hay miedo porque allí está la vida, está la fuente.
            Lo bueno de este libro es que guarda, como un parque, alguna flor, alguna fuente de donde manan frases como estas:

“Es la palabra justa la que conduce al  poeta por el camino de la esencia”.
“Me encanta la forma que tienes de mover tus manos. Sacudes la vida y dejas caer el arte por el suelo”.
“La palabra es un mundo que hay que descubrir, y debes estar solo”.
“Arranco de la niebla una dulzura y el cristal, como la vida, se ilumina.”


[Reseña publicada en el Nº 4 de la revista Anáfora]

viernes, 8 de mayo de 2015

La lectura, esa bella adicción

           Como algunas personas, un libro te puede cambiar la vida. Ya entrábamos en el siglo XXI y en la escuela de mi comunidad Repatriación, en el interior del Paraguay, aún no teníamos libros. Yo aún no sabía lo mucho que me iba gustar leerlos. Estaba a punto de cumplir dieciocho años, cuando un día llegó un señor a mi pueblo y trajo consigo El Gran Gatsby, de Scott Fitzgerald. Al ver que yo miraba el libro con cara de hambre, me lo dejó. “Cuando lo acabes, me lo devuelves”, me dijo. Lo cogí cuidadosamente y le di la vuelta una y otra vez, como si estuviera sosteniendo en mis manos una delicada joya. Lo hojeé y lo olí como un perro, era un nuevo olor para mi olfato. Al principio a penas podía leerlo, no tenía mucha costumbre. Pero pronto cogí el ritmo y, aunque tardé varias semanas en leerlo, descubrí entonces que me había enamorado de la literatura y que ya nunca más podría estar sin ella. Algo mágico había surgido en mí después de acabar esa obra. La lectura es una droga, una bella adicción, pensé. Quedé con las ganas de seguir leyendo libros, pero no contábamos con biblioteca en toda la comunidad. Fui preguntando a la gente si sabía de alguien que tuviera un libro para prestármelo. Fue en vano. Los gobernantes parecen saber que la lectura es una forma de liberación, y no quieren que seamos libres. Saben que la ignorancia es una forma de encadenar, de silenciar a un pueblo. Saben que la lectura nos abre los ojos para ver verdaderamente el mundo. Pero poco pueden hacer contra la voluntad de unos jóvenes que realmente desean aprender.
 Al ver mi afán en la búsqueda, uno de mis profesores trajo en un diskette unas obras de Shakespeare; las había descargado de Internet. Yo las imprimí todas. En poco tiempo ya estaba citando algunos aforismos a mis amigos y se quedaban boquiabiertos. Entonces ellos también quisieron leer, y las copias fueron pasando de mano en mano, de clase en clase. Unos cuantos ya habían empezado a citar a Shakespeare y ni siquiera sabíamos pronunciar el nombre del gran dramaturgo. Me di cuenta entonces que no solamente yo tenía ganas de leer literatura. “Ya es hora de que tengamos una biblioteca”, dijimos. Nos surgió la idea de juntar firmas y hacer una solicitud a cada embajada que había en el Paraguay.
A las dos de la madrugada me subí en el único bus que llegaba hasta Asunción. Al llegar allí, busqué las embajadas y fui entregando mi solicitud. Pasó un año y nadie respondió. Habíamos perdido las esperanzas. “Al menos lo intentaste”, me consolaron mis compañeros. Pero un día, sonó el móvil. Nos llamaban desde la embajada de los Estados Unidos para donarnos una colección de los autores clásicos de habla inglesa. En la escuela y en la comunidad nos pusimos tan felices. No lo podíamos creer. Iba a ser la primera vez que venían unos gobernantes a traernos algo que no fueran promesas y falsas esperanzas. Les esperamos con danzas y cantos en la escuela. Y entonces llegaron los libros de Poe, Jack London, Whitman… Pero yo no los pude aprovechar. Enseguida emigré a Buenos Aires para ganarme la vida. Pero me iba feliz, sabía que en la comunidad teníamos ya una biblioteca, un tesoro muy valioso para la futura generación.
Hoy recuerdo que el profesor que me había pasado las copias de Shakespeare nos comentó un día en clase que el mejor libro de literatura era El Quijote. Yo me imaginaba que Don Quijote era un personaje impresionante y que algún día me gustaría ser como él de bueno. Recién en el 2008, cuando llegué a España, a Oviedo, pude ver por primera vez un ejemplar del Quijote, en el Campillín. Lo compré, regateando, por un euro, y aquella misma tarde me puse a leerlo, no solo por mí, sino por todos aquellos amigos que no pudieron hacerlo.
Me duele decirlo, pero como tantos jóvenes yo me escapé del analfabetismo al salir de mi tierra. No voy a negarlo, lo mejor que me ha pasado fue encontrarme con España, con Asturias, con Oviedo. Aquí encontré bibliotecas a mi alcance, puertas abiertas a los sueños. Gracias a ellas he aprendido a leer y ahora estoy aprendiendo a escribir.
Aunque es verdad que hay sabidurías que no se adquieren leyendo libros, sabidurías que no nos dan los gobernantes, que solo se aprenden pasando necesidades y todos esos momentos de nuestras vidas en los que podemos ver con más claridad nuestros sueños. El valor de las cosas se aprende mejor con el sudor de tu frente o, como se dice en Paraguay, “por las costillas”.  



Publicado en La Nueva España (5/5/2015)

jueves, 7 de mayo de 2015

José Luis Morante en "La patria del hombre"

    José Luis Morante no solo es un maestro de la literatura, sino también un lector generoso, generoso con los que estamos empezando a publicar nuestros primeros libros. De él es la primera reseña que recibe mi novela La patria del hombre (Trabe, 2015). Le estoy muy agradecido. Cito algunas de sus palabras:

        'Lo bueno de ser niño es que el tiempo siempre te ofrece algo nuevo', proclama con optimismo el sujeto confidente. Y en esa percepción de un transitar mudable se acumulan contingencias que van llenando el equipaje vivencial. Así fermenta la historia personal y su relación con la adversidad, esa costumbre de vivir a solas en el contraluz. 

El resto de la reseña se puede leer aquí.

sábado, 25 de abril de 2015

Entrevista

     El escritor asturiano Pablo Antón Marín Estrada había traducido mi poema "Sy" al asturiano, era la primera vez que una obra mía sonaba en otro idioma.
     El viernes pasado, me llamó Pablo y me hizo una breve entrevista sobre mi vida literaria para El Comercio. Esa entrevista se puede leer aquí.

miércoles, 22 de abril de 2015

Mi discurso en la presentación del Premio Asturias Joven 2014

Aquí les dejo un vídeo de mi discurso en la presentación de mi novela La patria del hombre, que se realizó ayer en la Biblioteca de Asturias "Ramón Pérez de Ayala".


miércoles, 1 de abril de 2015

Yo, en un suplemento escolar

De pequeño leí muchos suplementos escolares. Me los dejaba el Prof. Isabelo, el mejor profesor que tuve entonces. En un país como Paraguay, donde casi no existen bibliotecas públicas (el grupo que tiene el poder de gobernar no quiere que la gente lea) y los libros cuestan una vaca (porque escasean), los suplementos escolares suplen esa falta. Son una herramienta cultural importante. Hace pocos días, Clarisa Enciso me hizo una entrevista para el suplemento escolar de Última Hora. Me sentí muy orgulloso al saber que me tenían como un ejemplo para muchos niños paraguayos. En el fondo sé que solo estoy haciendo lo que creo que es bueno para mí y agradezco a la gente que me ayuda a conseguir mis sueños. He aprendido a saber aprovechar las oportunidades que aparecen en mi camino. La gente de mi país (sobre todo niños), si tuviera oportunidad, también saldría adelante. Ellos también tendrían un futuro esperanzador. Sin duda alguna, soy un chico que aprovecha la suerte que tiene, nada más.





miércoles, 11 de marzo de 2015

Luis Borja, poeta salvadoreño

He conversado con los poemas de Luis Borja, luego he charlado también con él sobre su libro El disparo, publicado en Visor. Todo ello se puede leer en el diario paraguayo La Nación. Me han recordado mucho a Ernesto Cardenal algunos de sus poemas. El tono combativo marca todo el libro, pero Borja es escéptico, parece no creer en el hombre ni en el Dios del hombre.

martes, 10 de marzo de 2015

ALTAÏR MAGAZINE - ESPECIAL PARAGUAY 360º

Les voy a contar una gran noticia.
360º de Altaïr Magazine acaba de dedicar un número solo a Paraguay y está compuesto por 15 artículos sobre cine, literatura, costumbres, etc.; más un mapa interactivo y mucho más. Entre todos ellos publicaron mi “Mosaico paraguayo”, en el que he dejado escrito mis impresiones sobre mi último viaje al "Corazón de América". Estoy muy agradecido. Pasen y vean, a ver si luego os animáis y dais una vuelta por mi tierra guaraní: http://www.altairmagazine.com/mosaico-paraguayo



domingo, 8 de marzo de 2015

Aforismos

Imperfecto soy, de los pies al alma.

Los sueños crecen en secreto.

La madre es el primer amor del hombre.

Desde que te vi, nunca más me puse serio.




La última vez que estuve en Paraguay y tuve
la oportunidad de visitar Aregua y el lago Ypacarai,
me subí a la torre de la Iglesia y desde allí hice esta foto.
Fue lo más cerca que estuve del cielo.

martes, 17 de febrero de 2015

La fiesta de la palabra

Parranda
XIV Premio Casa de América de Poesía Americana
Rafael Courtoisie
Madrid, Visor, 2014.
 
En Parranda, del poeta uruguayo Rafael Courtoisie (Montevideo, 1958), la fiesta de la palabra acapara casi todo el libro. El lector podrá encontrar unos versos lúcidos, dinámicos. En muchos casos el poeta prescinde de los adjetivos y recurre a la paradoja, a la ironía, al humor, al final inesperado, como en “Bienaventuranzas” o en “El viejo sabio” (que más que un poema semeja un microrrelato). Hay poemas tan sintéticos que parecen no ocultar nada, porque  entendemos que no tienen nada que decirnos, como el segundo poema del libro. Pero si lleva la música, alma de la fiesta, qué importa si se entiende o no el poema. Algunos de los bailarines que mueven su esqueleto en este libro son: Neruda, Dostoievski, Rascolnicov, Melville, Pedro Páramo, Mr. Hyde… En Parranda, sin lugar a dudas, el Dj es el Ingenio. Pero no todo es fiesta, también hay poemas reflexivos como “Mal abrigo” u “Orgullo”, título fundamental para entender los versos que siguen:

Esa inmensa esfera de hierro
invisible que cargamos
al zambullirnos y nadar
sobre la espalda del día.


 [El comentario se publicó en el Nº 3 de la revista Anáfora]

sábado, 14 de febrero de 2015

Los nombres de la realidad

           
Nombres escritos en la corteza de los árboles
Ángel Rodríguez López
La Isla de Siltolá, Sevilla, 2014.

Veinticinco nombres de mujeres conforman Nombres escritos en la corteza de los árboles, el nuevo libro de poemas de Ángel Rodríguez López  (Jaén, 1982), que incluye además un excelente
prólogo de Yolanda Ortiz Padilla.
Los nombres han hecho hablar a los poetas desde que se inventaron el odio y el amor. Las mujeres que inspiran a Rodríguez López son las que de alguna manera forman parte de su vida y a partir de ahora también de la del lector.
El primer nombre, “Marcela”, coincide con el de un personaje muy conocido del Quijote. Marcela es una mujer decidida, valiente, en la historia pastoril cervantina. Pero también puede ser la figura de la mujer más libre de hoy en día. En el poema de Rodríguez López no solo encontramos el primer amor de la infancia y la chica más popular, que tenía como locos a todos los chicos del pueblo, sino también la referencia al título que lleva el libro: “Pero de aquello solo queda / tu nombre escrito en la corteza de este árbol / y un puñado de años con más pena que gloria.”
Todo el libro mantiene el mismo tono descriptivo de las protagonistas. Él poeta las observa y las canta. “Roberta, / con su tizne cobrizo en las ojeras…”. A veces se compadece de ellas (“Dulce, la pobre Dulce, / lo único que es suyo son sus manchas de verruga / y una miseria honda y vocera…”) y las bendice y las quiere y las rescata en sus versos, tal vez es una forma de que no se mueran del todo.
De temas como el amor habla en algunos poemas (“Clara”), y también observa cómo pasa el tiempo en “Carmen”: “Pero esta mañana se ha levantado sobre sus más de sesenta marzos…”
A “Violeta” la retrata ágil y risueña paseando por la calle en unos versos que da gusto pronunciar: “Ella pasa su paso en la calle y posa / su peso de huesos ya cenizas de tarde…”.
Los versos se leen de forma fluida para que nos sorprenda mejor alguna imagen, algún aforismo o greguería: a Marta “los besos le caducan entre los dientes…”, a Martina “se le cae el viento de los ojos si mira lejos”.
Los poemas de Rodríguez López retratan a la mujer que sufre en la calle, en una oficina, en una casa, en un circo… O en todas partes, como “Lorena”, la prostituta que “asume los golpes” de la vida. Poemas humanos, muy humanos, son los de Rodríguez López. Por eso vale la pena acercarse a ellos. No solo ofrecen un mundo próximo y actual, sino también retratos de la vida desgarrada por el destino. La lectura de estos poemas busca alumbrar la conciencia y los ojos de los lectores.
 Tal vez los nombres sean solo una forma de distinguir a los poemas y que la mujer que inspira al poeta sea solo una y todas. Quizá encontremos en algunos de estos nombres el rostro de alguien cercano a nosotros. Un nombre como “Marta” o “Raquel”, cuyos dos únicos versos valen la pena tallar en la memoria: “Hay que defender este mundo: / tus ojos están dentro.”





domingo, 1 de febrero de 2015

La antología que faltaba en España


La poesía del siglo XX en Paraguay (Antología esencial)
Mar Langa Pizarro
Madrid, Visor, 2014

   Antologías de la poesía chilena, argentina, cubana, brasileña, colombiana, etc., no han solido faltar en las librerías y bibliotecas españolas. La gran ausente, la menos difundida, siempre ha sido la poesía paraguaya. No podemos atribuir la culpa al poco interés de los lectores españoles. Quizá el problema radica en la falta de cobertura de las editoriales paraguayas. ¿Naufragan los libros que intentan llegar a España? Tal vez los representantes del país hispanoamericano en España no trabajan para promover a los escritores de su tierra porque seguramente ni siquiera ellos los leen, y puede que no los conozcan siquiera.
Pero acaba de aparecer la tan esperada antología paraguaya, en edición preparada por Mar Langa Pizarro.  Hemos de valorar y respetar su selección personal y confiar en su criterio. En la introducción nos ofrece un recorrido por las diferentes generaciones (poetas nacidos a partir de 1901) que conforman las letras paraguayas del siglo XX. Es una breve historia de la literatura paraguaya en el que adquieren protagonismo las revistas literarias (Revista del Instituto Paraguayo, La Ilustración Paraguaya, La Pluma Joven, Alón, Juventud, etc.). Todas ellas surgieron por la necesidad de difundir las nuevas creaciones y por la falta de editoriales. Las revistas hoy y entonces siguen siendo una oportunidad para muchos poetas que no pueden publicar un libro (en Paraguay la mayoría de las obras la publican y las pagan los propios autores). La selección de Mar Langa llega hasta los nacidos en 1970.
La antóloga excluye la poesía escrita en lengua guaraní, pero destaca la influencia de este idioma en la lírica paraguaya. Algunos de los poetas bilingües, conocidos sobre todo por sus obras en guaraní, aparecen en esta selección, como Susy Delgado e Ida Talavera.
Veinticuatro poetas conforman esta antología, que empieza con Josefina Pla. Como Rafael Barrett, esta española tuvo una gran influencia en los poetas y escritores paraguayos que la tuvieron como maestra y guía. Cultivó casi todos los géneros literarios. Destaca su visión crítica sobre el idioma guaraní y su apoyo al mundo femenino: “… Oficio de mujer. / Manos moviéndose / sin pausa / como hojas / que se retratan arañando el cielo / para caer al suelo y ser pisadas…”. Además, poemas de amor (“Como he de ser”, “Imposible”,…), reflexivos, sociales, (“Mi beso es muchedumbre”), intimistas, que hablan de la muerte y el paso del tiempo.
Herib Campos Cervera es considerado el padre de la poesía nueva (vanguardista) en Paraguay. Entres sus poemas destacan sobre todo los de tema social, con fuerte tono reivindicativo. El único libro que pudo ver impreso fue Ceniza redimida (1950), pero muchos de sus poemas publicados en revistas y diarios se recogieron posteriormente en volumen. Unos de los poemas más importantes de Campos Cervera, seleccionado en esta antología, es “Un puñado de tierra”, en el que el poeta, desde el exilio, con tono pesimista añora a su patria. Anderson Imbert lo calificó como un “poeta sin alegrías”. Se incluyen además dos poemas inéditos, el último de ellos (“El día que me muera”) parece pertenecer a la última etapa del poeta.
Ida Talavera escribe en guaraní y en español. En esta selección, podemos leer poemas de tema elegíaco, sobre la fugacidad de las cosas, de protesta, combativos… En “Lo que yo sé” descubrimos que Ida Talavera no solo es una observadora pasiva de la realidad, sino además alza la voz para decirnos que la realidad es su maestra, la que le ha enseñado a sentir y a reflexionar. Defiende a la mujer en el poema “Mujeres de mi tierra”.
Hugo Rodríguez-Alcalá, además de poeta, es un gran estudioso de la literatura paraguaya e hispanoamericana. El tema del exilio está muy presente en sus poemas. “Proyecto de poema I” evoca a su madre, la describe leyendo tal vez un libro, es una forma de retrotraer el recuerdo de la patria; en “El pueblo” evoca el lugar de la infancia, ese lugar ameno que ahora le parece un sueño.
Oscar Ferreiro es poeta, ensayista y traductor de Apollinaire, Paul Éluard…Entre sus poemas, destacan “Mañana” y “¿…y los dioses”. Ester de Izaguirre concibe poemas reflexivos (“Ignorancia”, “Feria”), intimistas (“Celebrante”) y amorosos (“Estatua”, “Conjuro”).
Elvio Romero es el poeta paraguayo más conocido fuera de su país. La mayoría de sus obras fueron publicadas por la editorial Losada. Influenciado por Neruda, Alberti (este le dedicó un poema y le ayudó a publicar su primer libro, Días roturados), Miguel Hernández,  Herib Campos Cervera,... Como a otros, según Hugo Rodríguez-Alcalá, el exilio lo salvó del anonimato. Pero sin duda alguna, Elvio Romero fue el primer poeta que elevó la lírica paraguaya a un nivel de prestigio.
José Luis Appleyard, que en la escuela estudió a los poetas españoles de la Generación del 27, también sigue la línea de Elvio Romero pero no es un poeta solo de raigambre social, le gusta más hablar de la naturaleza, del paso del tiempo. Es un poeta que no grita, no exhorta, no busca combatir, pero su voz es una de las que más se escucha y queda en la memoria del lector. Sus versos sosiegan, como la misma naturaleza que describen. En esta antología, los primeros poemas son más relevantes.
Otros poetas que destacan son Rubén Bareiro Saguie con sus poemas breves, aforísticos. Raquel Chavez nos ofrece poemas o versiones de los cantos que describen la cosmogonía guaraní, es también un homenaje al antropólogo (y, por qué no, poeta: el que traduce también es poeta) León Cadogán.  Osvaldo González Real, ensayista y narrador, es conocido sobre todo por sus cuentos de temas ecológicos, sus poemas se acercan bastante a la poesía oriental y a la cosmogonía guaraní. Jacobo Rauskin describe en sus poemas la realidad cotidiana. Se trata de un poeta cuya poesía parece engañosamente sencilla. Mezcla incluso el habla coloquial de su tierra con la lengua estándar. El poeta busca acercarse al lector paraguayo hablando como se habla en la calle. Es un estilo que ahora parece estar muy de moda en los poetas paraguayos, sobre todo en la última generación. Elinor Puschkarevich tiene algunos poemas más intimistas y sugerentes, otros tienden al tono confesional, como “Rosi, mi hermana canaria”, en el que nos presente el tema de la amistad. En los poemas de su segundo libro, vemos la preocupación por el paso del tiempo y la añoranza del ayer.
René Dávalos, que tenía solo 22 años cuando falleció, es una de las voces más prometedoras que había tenido la nueva poesía paraguaya. Muestra de ello son los pocos poemas que dejó publicados, piezas como “Ausencia”: “¡Qué sola brilla / –y qué vacilante– / mi vida en tu oscuridad!”. Algunos de sus poemas, como “Joven poeta” y “Al hermano”, hablan de la muerte como si presintiera su propio destino (“Estabas listo para morir: / el cielo como fruta madura negaba su dulzura…”). “La amada”, en mi opinión, es unos de los mejores poemas amorosos que forman parte de este volumen. René Dávalos, con solo veintidós años, podía describir de forma tan madura y reflexiva un tema muy común como el amor. Solo ya eso lo convierte en un gran poeta que merece sin duda estar en todas las antologías paraguayas e hispanoamericanas.
Otros poetas seleccionados son Carlos Villagra Marsal, Renée Ferrer, Carlos Colombino, Jorge Canese, Nila López, Amanda Pedrozo, Joaquín Morales y Montserrat Álvarez. Todos ellos ofrecen un estilo personal y sin duda merecen un estudio y seguimiento pormenorizado.
En fin, esta antología nos presenta una parte fundamental de la poesía hispanoamericana, el capítulo que faltaba por conocer.


C.D.L.



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